El músico Kristian Marr era amigo íntimo de Winehouse desde que
se conocieron en 2003. Asegura que estaba dormido cuando llegó a su
móvil el SMS. "Al día
siguiente estaba esperando su llamada para saber si nos íbamos a
ver: yo estaba en la playa. Entonces mi padre cogió una llamada y me
dio la mala noticia: 'Lo siento, pero tengo que decirte algo que te
va a dejar en estado de shock.
Amy ha muerto'".
Su mensaje dice mucho de la personalidad de Winehouse, según Marr.
"Siempre se preocupaba más de sus amigos que de ella misma". "La
última vez que la vi fue seis semanas antes de su muerte", explica
el músico. "Estuvimos viendo 'El precio del poder'. Amy quería
pillar bebida pero la convencí de
que sólo tomáramos té y nos relajáramos viendo la peli".
La casa de Winehouse, saqueada
No es, sin embargo, la única noticia en torno a la fatídica muerte
de la cantante que se ha publicado estos días. Las recientes
placas conmemorativas instaladas en
Candem, barrio londinense donde residía Winehouse, han
desaparecido, a buen seguro, como botín de algún fan excesivamente
mitómano. La policía británica ha asegurado que los autores del robo
no irán a la cárcel si las placas vuelven a aparecer intactas.
Lo que sin duda no creemos que vuelvan a ver la luz son los
objetos personales que, al parecer, no dejan de sustraer de la casa
de Winehouse. La familia ha denunciado que han robado
material inédito y letras de
canciones en las que estaba trabajando, además de una de
sus guitarras favoritas y parte de su correspondencia .
Sólo 20 personas pueden acceder a la casa de Amy Winehouse en
Candem, que está rodeada de fuertes medidas de seguridad, sin
embargo, eso no impide que los robos sean constantes. Mitch, el
padre de la cantante, ya ha anunciado que está en marcha una
investigación para esclarecer los hechos.