"Técnicamente, es posible" que el dictador libio, Muamar el
Gadafi, "envenene el agua de varias ciudades", pero "todo depende"
de si aún controla las distintas bombas de agua, explicó ayer en una
conversación telefónica un ingeniero alemán que trabajó en los
túneles de irrigación que se extienden por toda Libia, y que
prefiere mantener el anonimato.
Trazas de fosfato de aluminio -sustancia tóxica utilizada en
veneno para ratas- fueron encontradas en una planta purificadora de
agua cerca de la ciudad de Misrata. Al menos dos personas han sido
hospitalizadas por ingerir agua del grifo, informa el diario
británico The Telegraph.
Al Consejo Nacional de Transición libio y a sus asesores europeos
les preocupa una posible intoxicación intencionada del agua de las
ciudades controladas por los rebeldes.
"En Trípoli vi contenedores de veneno, no sé si llegará a
usarlo", pero "todo es posible", contó este ingeniero que trabajó
durante 18 años en Libia para una empresa alemana. Su compañía,
junto a la surcoreana Daewoo, construyó gran parte de los embalses y
los conductos del mayor proyecto del líder libio: el llamado The
Great Man Made River (El Gran Río Hecho por el Hombre). Más de 2.000
kilómetros de túneles trasladan el agua de los acuíferos del
desierto a los campos agrícolas y ciudades de la costa.
Gadafi también puede, si controla las bombas de agua,
"simplemente cortar el suministro". Sería también "una catástrofe".
El agua se usa para irrigar las plantaciones de todo el norte del
país; "en principio", aseguró el ingeniero, especialista también en
demoliciones, "no está pensada para el consumo humano", pero "muchos
sí la ingieren". No se sabe cuántas personas la toman.
Los túneles de irrigación de lo que los libios llaman "la octava
maravilla del mundo" tienen "en casi todos los tramos" unos cuatro
metros de diámetro, por lo que pueden transitar "perfectamente
todoterrenos". "Solo hay que cortar el agua", explica orgulloso el
ingeniero.
En alguna ocasión el ingeniero alemán estuvo con el dictador
libio. "No me dejaron acercarme a más de tres metros de Gadafi", por
la "seguridad" del líder.
Gracias a construir embalses durante casi dos décadas por toda
Libia, este profesional conoce bien el país y afirma incluso que
sabía dónde se encontraban algunas cámaras de tortura. El ingeniero
asegura que, además de los túneles que conectan las ciudades, toda
la capital, Trípoli, y Sirte cuentan con una compleja y extendida
red de conductos que pueden llevar a Gadafi sin problemas a los
túneles del proyecto nacional hidráulico.
"A ese no le pillan". En coche puede "perfectamente" salir a la
superficie desde los túneles del sistema de irrigación. "Sin
problemas", Gadafi "puede llegar al Chad o a Sudán, nadie se lo
impedirá". Además "los clanes le ayudarán", aseguró este ingeniero.
"Por la noche todos los gatos son pardos", y en las carreteras
del centro del país puede ir en convoy, que "no le parará nadie". En
coche puede perfectamente salir a superficie y continuar una huida
por tierra.
El entrevistado tampoco descarta que la red de túneles de
irrigación conecte los distintos búnkeres del dictador libio. Uno de
ellos, el de la ciudad de Brega, fue construido por la empresa
holandesa Interbeton. Un ingeniero que participó en su construcción
a finales de los ochenta, y que también prefiere mantener el
anonimato, explicó que la "paranoia" de Gadafi le llevó a solicitar
varios edificios fortificados.
El ingeniero alemán entrevistado ayer coincide: "Gadafi tuvo más
de 40 años para prepararse para esto".