Las grandes marcas suelen ser bastante prudentes a la hora de
lanzar una nueva campaña a nivel mundial y cuidan todos los detalles
para que el consumidor asocie el producto con los valores y las
ideas que se desea. Por ello resulta sorprendente la temática
políticamente incorrecta que ha elegido un 'gigante' como BMW para
su nuevo spot: enseñar a robar joyas.
Se trata de un vídeo de tres minutos de duración con un ritmo y
una estética impecables, que recuerdan inevitablemente a la saga 'Ocean's
Eleven'. En él se detallan en diez sencillos pasos cómo hacerse con
un collar de perlas delante de las mismísimas narices de un joyero,
sin levantar las sospechas de la policía y conquistando a la chica.
La campaña es una original manera de presentar los avances
tecnológicos del fabricante alemán plasmados en su espectacular
Vision ConnectedDrive, un descapotable biplaza dotado de un
futurista sistema telemático. Cada una de sus modernas
funcionalidades ayudan al protagonista del spot a cumplir con su
arriesgado plan.
La estrategia que lleva a cabo consiste en comprar un collar en
una tienda de juguetes, aparcar en la puerta de una lujosa joyería y
pedir al encargado que le muestre sus artículos de mayor valor. Tras
accionar la alarma del vehículo, da el cambiazo aprovechando la
confusión y se dirige a disfrutar de una romántica velada en un
restaurante, obsequiando a la chica con el botín logrado. Pero como
ocurre en las buenas películas del género, el final encierra una
sorpresa que nadie podía imaginarse…
El gran mérito del vídeo es que no enumera simplemente las
novedades que presenta BMW, sino que éstas forman parte de la propia
historia: el sistema de navegación, la tecnología para aparcar, el
control por voz, etc. Un ejemplo redondo de
brand storytelling. Será
interesante analizar la reacción que produce la campaña entre el
público, ya que corren el riesgo de que se asocie la marca con la
incitación a cometer un delito. Aunque sea obvio que se trata de un
recurso de ficción, la mente del consumidor es impredecible…
El
experimento subliminal de BMW
La marca de automóviles ya sorprendió en 2010 al realizar en un
cine una prueba de publicidad subliminal con uno de sus spots
protagonizado por el piloto español Rubén Xaus. Sin que la audiencia
fuera consciente, proyectaron las iniciales de BMW produciendo un
curioso efecto visual. En un momento del vídeo, el piloto pide a la
gente que cierre los ojos, y es entonces cuando se ve el nombre de
la marca generando una sorpresa general. Se parece al efecto de
mirar al sol, cerrar los ojos, y darnos cuenta de que su silueta se
mantiene durante unos segundos. Sin duda, un efecto común en la vida
real, pero poco habitual en el mundo de la publicidad.