El bebé y la madre, una samoana de 30 años, están recuperándose
en el
Hospital de Middlemore, según publica la prensa local.
Aparentemente, ni los 150
pasajeros ni ningún miembro de la tripulación del vuelo
DJ94 que hacía la ruta Apia (capital de Samoa) - Auckland (al norte
de Nueva Zelanda) se dieron cuenta de que una de las mujeres que
viajaba en la aeronave se ponía de parto.
Estaba pálida y ensangrentada
El recién nacido fue hallado en el cubo de la basura del baño el
jueves, una hora después del aterrizaje, y por el momento se ignora
quién se hará cargo de él.
Las autoridades se dieron cuenta de que
algo andaba mal cuando la mujer,
pálida y ensangrentada, les dijo que había perdido el pasaporte,
publica la BBC.
Según la compañía, las mujeres en avanzado estado de gestación
necesitan un permiso médico que las autorice a viajar, aunque no
ha trascendido si a la protagonista del suceso se le exigió este
certificado.