En
la pasada IEEE International Conference on Acoustics, Speech and
Signal Processing (ICASSP 2009), celebrada en Taipei entre el 19 y
el 24 de abril, científicos de la Universidad de East Anglia (UEA),
en el Reino Unido, presentaron el primer ordenador capaz de leer los
labios que, además, puede diferenciar entre diferentes lenguas.
Según explica la UEA en un
comunicado, los ordenadores capaces de leer los labios están en
desarrollo desde hace un tiempo, pero ésta es la primera vez que se
consigue añadir a un ordenador la capacidad de diferenciar, además,
en qué idioma está hablando una persona.
Del fonema al visema
Según se explica en un artículo más
extenso publicado por los autores de esta investigación, dirigida
por Stephen Cox, de la escuela de ciencias computacionales de la UEA,
la Identificación Automática de Lenguaje Hablado (LID) es una
tecnología ya madura que alcanza altos niveles de exactitud en tan
sólo unos segundos de discurso interpretativo.
Esta tecnología consiste en
determinar por medios computacionales el idioma de quien habla
basándose sólo en una muestra de voz. Los medios aplicados en este
caso van desde la caracterización de características fonéticas de
diversos idiomas, al análisis de la prosodia del discurso.
Pero, a medida que el procesamiento
del discurso visual se ha ido desarrollando en los últimos años,
cada vez ha resultado de mayor interés encontrar recursos
computacionales capaces de identificar los idiomas a partir sólo de
imágenes.
Así, se prepara a los ordenadores
para distinguir los "visemas", que son la apariencia visual de la
pronunciación de un fonema (los fonemas son las unidades sonoras
mínimas de las que están compuestas las palabras). Según los
investigadores, las técnicas LID basadas en la teoría fonética
pueden aplicarse al procesamiento de la información "visémica".
Cómo se hizo
Los científicos de la UEA
desarrollaron una tecnología para el reconocimiento de los idiomas
hablados -a partir sólo de información visual- basándose en un
modelo estadístico de los movimientos de los labios realizados por
un total de 23 hablantes bilingües y trilingües que participaron en
la investigación.
Gracias a dicho modelo estadístico,
el sistema computacional pudo identificar qué idioma hablaba cada
individuo en un momento dado con un nivel elevado de exactitud.
Los idiomas analizados fueron el
inglés, el francés, el alemán, el árabe, el mandarín, el cantonés,
el italiano, el polaco y el ruso.
En el sistema desarrollado, los datos
de video fueron registrados usando un Active Appeareance Model
(AAM), un "modelo de apariencia activa". Los vectores que este
proceso produjo permitieron interpretar y clasificar los rasgos
físicos del discurso y, posteriormente, relacionar dichos rasgos con
el idioma que se estaba hablando: la combinación del movimiento de
lengua, labios y mandíbula, así como la detección y el registro de
secuencias de movimiento específicas y contracciones del rostro, fue
en definitiva lo que permitió al sistema identificar el idioma
hablado.
Según afirma Cox, "éste ha sido un
emocionante avance en la tecnología de lectura automática de los
labios, y constituye además la primera confirmación empírica de algo
que ya se sospechaba intuitivamente: que cuando la gente habla
diversos idiomas coloca de formas diferentes la boca, en secuencias
distintas".
Así, por ejemplo, entre los hablantes
en francés, se constató un uso frecuente del redondeo de los labios,
y entre los hablantes en árabe se registraron más movimientos de la
lengua.
Esta herramienta podría tener usos
prácticos para personas sordas, pero también podría ser aprovechada
por fuerzas de seguridad y militares, en entornos ruidosos o en
aquéllos en los que la señal de audio no se encuentra disponible.
Antecedentes y futuro
Como hemos dicho, la técnica
computacional de lectura de labios no es nueva. Uno de los
antecedentes más conocidos de este nuevo sistema es el de un
software (el Audio Visual Speech Recognition o AVSR ) creado hace
unos años por la compañía Intel, que permite a los desarrolladores
informáticos crear ordenadores capaces de leer los labios del
usuario.
El software de Intel surgió en un
intento de resolver las deficiencias de los programas de
reconocimiento de voz, afectados habitualmente por el ruido de fondo
o por la mala sintonización del micrófono, y permite que los
ordenadores detecten la cara de un orador y los movimientos de su
boca, con el fin de que el sistema pueda sincronizar los datos
obtenidos a través del vídeo con la identificación de la voz,
proporcionando un reconocimiento mucho más exacto.
En definitiva, la detección de gestos
y reconocimiento de idiomas son dos elementos que pueden llegar a
tener una importancia muy grande en el futuro, aunque aún queda un
importante hito que alcanzar: el de la traducción dinámica y casi
simultánea.