¡Descubre cómo la desestacionalización turística transforma todo el año en temporada alta!
En las viviendas de veraneo (y en muchas otras) suele haber un lugar donde se acumulan diversos objetos propios del verano: sombrillas descoloridas, chancletas desgastadas, patos de plástico agrietados, gafas de buceo averiadas, toallas con estampados playeros, pelotas inflables, colchonetas, pareos y mucho más. Estos elementos suelen permanecer olvidados durante nueve o diez meses al año, hasta que llega nuevamente la temporada estival.
Estos objetos suelen ser considerados como algo dado por sentado, y si finalmente no cumplen sus funciones, suelen ser reemplazados por versiones más económicas en comercios de deportes o tiendas de regalos. Sin embargo, solo se valora su presencia cuando se echan en falta, ya que contribuyen a enriquecer los momentos de ocio. Aunque, en ocasiones, también pueden convertirse en una molestia.
La desestacionalización turística, lejos de reducir la saturación en temporada alta, logra extenderla a lo largo de todo el año. Esto tiene un fuerte impacto en diversos aspectos de la sociedad, afectando la economía, la cultura, el medio ambiente y más. Como si en lugar de guardar estos objetos de recreo hasta que sean necesarios, llenáramos el entorno con elementos plásticos fuera de lugar y de temporada.
¡No te pierdas esta interesante reflexión sobre cómo la desestacionalización turística impacta en nuestro día a día!
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