¿Demasiados ‘genios’ en el patio del colegio?
Una reflexión sobre la obsesión parental por etiquetar a los niños como «altas capacidades». Cada vez hay más padres que buscan validación a través de los logros de sus hijos.
Si cada niño cuyo padre afirma que «tiene altas capacidades» realmente las tuviera, el 70% de ellos sería más inteligente que la media, algo evidentemente imposible. Parece que no hay más niños brillantes, sino más padres deslumbrados. Mi temor es un patio de colegio repleto de adultos buscando reconocimientos a través de sus hijos. A veces, pienso en cómo se ha convertido en un desfile de egos, con unos pequeños sobre patinetes que desatan una competencia insana.
La realidad de los niños felices
Si tu hijo se ata los zapatos, no se le puede considerar un prodigio. Si hace un dibujo que ni se parece a un pato con claridad, tampoco es señal de genialidad. Y si expresa el deseo de ser médico o astronauta, eso no lo convierte en un niño prodigio. Simplemente es un niño que disfruta de la vida y tiene un futuro por delante, como cualquier otro.
La presión social y la necesidad de validación
Lo preocupante es que hoy muchos padres ven a sus hijos como una extensión de sí mismos. Al igual que hace unos años presumían de coches, ahora se jactan de las “altas capacidades” de sus pequeños. La frase “el mío es un genio” se repite con frecuencia, como si eso fuera un logro personal. Imaginando que pudieran, hasta imprimirían camisetas para presumir.
Competencia en vez de acompañamiento
Recientemente, luego de que mi hijo Javi terminara un examen antes que los demás, ya me vi enfrentado a la presión de hacerle pruebas de inteligencia. ¿Por qué? ¿Acaso necesito una evaluación para creer que mi hijo tiene potencial? Las notas deberían ser suficientes, y en lugar de eso hay quienes repiten que un niño precoz también debe ser un niño perfecto.
El peligro de la frivolización
Los problemas de salud mental son cada vez más trivializados, y la búsqueda de validación se ha vuelto habitual. La frivolidad rodea la conversación sobre las altas capacidades, como si todos quisieran pertenecer a una élite. Esto no solo afecta a quienes realmente necesitan apoyo y reconocimiento, sino que también diluye su verdadero significado.
La frustración de ser padres modernos
Me siento tentado a gritar que no sé si tu hijo es un genio, pero lo que sí sé es que este tipo de comparaciones son absurdas. Sin embargo, me resisto a esa tentación, sabiendo que un día necesitaré que alguien recoja a Javi de la escuela. Quizás, efectivamente, hay más en él de lo que parece. Pero más que un genio, él es simplemente un niño feliz.
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