Alguna vez te has parado a pensar en la posibilidad de que las
sustancias que utilizamos en la limpieza doméstica puedan ser
tóxicas y contaminantes.
Quitamanchas, lejías, ambientadores, disolventes, lavavajillas,
abrillantadores para plata, limpiahornos, desatascadores...
constituyen un auténtico arsenal químico en nuestro hogar.
Los ácidos y otros componentes pueden provocar alergias y causar
reacciones sensibles en los ojos, la nariz, la garganta, además de
dañar los pulmones.
¿No crees que merece la pena probar remedios sencillos, igual de
eficaces y ecológicos? Prueba con éstos, especialmenter indicados
para la limpieza del baño y la cocina.
Bicarbonato de sosa. Elimina los olores fuertes
como el del pescado y hace desaparecer las manchas de tinta, de
aceite del motor... Además, si te has despistado y se te ha quemado
un cazo espolvorea una buena cantidad de bicarbonato y, a
continuación, añade un poco de agua. Déjalo actuar sobre las manchas
durante dos o tres horas, sin vaciarlo, después frota las partes
quemadas de la cazuela con un estropajo.
Puedes utilizarlo también para limpiar las manchas que aparecen
en los objetos de plata (cubiertos, joyas, marcos de fotos...?) con
el paso del tiempo. Para ello, frota las partes estropeadas con un
cepillo de dientes blando. Como alternativa, puedes aplicar pasta de
diente en las manchas en utensilios de plata. Muchos dentífricos
tienen una alta concentración de bicarbonato de sodio.
El vinagre contiene ácido acético, lo que reduce
y corta la grasa. Además, es un buen ambientador.
Es especilamente eficaz con las manchas de café. También vale para
limpiar el inodoro, las manchas de las pinturas de crayón de los
niños y las temidas manchas de sudor de las camisas. Para ello,
frotálas suavemente con vinagre blanco sin diluir antes de lavarlas.
Sigue el mismo procedimiento si te has cortado por accidente para
borrar las manchas de sangre.
En estos casos importante tratar la mancha antes de que penetre
en el tejido, vierte un poco de vinagre blanco sin diluir y remoja
la prenda de 5 a 10 minutos. Seca con una toalla y repítelo las
veces necesarias. Luego, lávala de inmediato.
Puedes utilizarlo para quitar
los depósitos de cal en la lavadora. Tienes que verter
cuatro litros de agua con vinagre (una tercera parte de vinagre por
cada dos terceras partes de agua) dentro del tambor y poner un
programa de lavado a alta temperatura.
Con el vinagre y jabón líquido natural también se puede fabricar
un fregasuelos ecológico casero de
calidad. Hay que disolver el jabón en agua caliente y
añadir el vinagre, cuya cantidad debe ser la justa para que su olor
quede oculto. Se le puede añadir esencia natural de pino para
obtener un olor agradable.
Aceite de oliva. Puedes usarlo para abrillantar
los muebles de madera, para limpiar superficies o cazos de acero
inoxidable, e incluso para eliminar manchas de alquitrán.
La sal por su parte, no sólo es uno de los
ingredientes más versátiles de la cocina, sino que además tienen
infinidad de aplicaciones
si se quiere una limpieza domestica "más verde".
Para recuperar una sartén quemada
hay que poner una buena cantidad de sal en el fondo, verter
agua hirviendo y dejar actuar la mezclad durante toda la noche.
Si quieres limpiar las ventanas
de la casa, hay que frotar los cristales con un trapo
mojado en agua con sal. Después sólo hay que
abrillantar las superficies
pasándoles un trozo de papel de periódico.
Limón. Es el mejor desinfectante que existe.
Contiene aceites esenciales y bioflavonoides. Es antioxida
nte
y tiene un olor refrescante. No hay mancha de té que se le resista,
y es capaz de hacer desaparecer el tono amarillento de la ropa
blanca.
Además, mantiene en buen estado los utensilios de cocina de cobre
o la tabla de cortar (de madera). Y si vas a preparar una macedonia
con manzana, puedes usarlo para evitar que al cortarla las rodajas
se pongan marrrones.
También funciona genial como abrillantador de muebles mezclando
el zumo de un limón con el doble de cantidad de aceite.
El café también es muy útil para eliminar los
malos olores. Basta con
colocar un poco de café molido encima de un fogón todavía caliente.
El poso de esta bebida también puede utilizarse para desatascar los
desagües obstrudios, siempre que el taponamiento no sea muy severo.