El Hombre de Aries. Los hombres Aries están llenos ideas y
energía creativa. Mantenerse a su altura puede ser agotador, pero
vale más que lo hagas, mentalmente por lo menos. Cuando se trata de
amor, su actitud desaprensiva es asombrosa. Se embarcará en una
aventura, con la total seguridad de que es el único amor verdadero,
casi de una manera épica, solo comparable con el amor de Romeo y
Julieta. Si la relación se rompe, el juntará los pedazos y
heroicamente tratará de salvar el difunto romance. Si es
irreparable, empezará todo de nuevo, con una nueva Julieta, como si
fuera la primerísima vez. Por más errores sentimentales que haya
cometido, el Ariano está seguro de que su verdadero amor, su alma
gemela, está esperándolo en su próxima conquista. Y a menos que seas
una mujer de Escorpio, el hombre de Aries es tan apasionado como
pudiera soñarlo cualquier mujer. No es mucho lo que deja por desear.
El varón de Aries espera que la mujer de sus sueños sea al mismo
tiempo ultra femenina y desenvuelta. La quiere completamente
independiente, pero dispuesta a marchar unos pasos detrás de él.
Espera que lo elogies y le demuestres devoción, pero sin entrar
jamás en el papel de humilde esclava. Si todavía tenés ganas de
saber de más de un Ariano… ¡Seguramente sos una mujer muy valiente!
Se trata de alcanzar un punto medio. Y si lo encontrás, pensá que
algún día serás la única Julieta de pelo blanco, con un marido que
seguirá siendo súper cariñoso cuando se hayan cumplido sus bodas de
oro. Es todo un desafío, si sos romántica... ¡Y claro que lo sos!
Porque si no, para empezar, no te habrías metido con un Aries.
El Hombre de Tauro. El hombre de Tauro puede tardar mucho
tiempo en decidir si te quiere como mujer. No será él quien se
arroje con un salto olímpico a la pileta del romance, sin antes ver
que haya agua en la que nadar. Pero una vez que haya llegado a la
decisión de que sos vos, y una vez que su objetivo sea conquistarte,
hará que el más romántico parezca un aficionado. Puede incluso
avergonzar a un Leonino flechado y al apasionado Escorpio. Tu
sensato, lento, práctico y decidido hombre de Tauro es capaz de
enviarte todos los días una rosa roja hasta que te rindas a su
insistencia... Para casarte, o para lo que fuere. Incluso, te puede
escribir una carta de amor y enviártela tímidamente, sin firmarla,
seguro de que vos sabrás quien la manda. Como enamorado, Tauro es
tierno, suave y protector. Su naturaleza sensual le hará sensible a
tus perfumes, a la suavidad de tu piel y al brillo de tu pelo. Es
posible que no te lo diga directamente, pero encontrará la forma de
hacerte llegar el mensaje. En el Toro, el sentido del tacto es una
cosa concreta. Ningún Tauro aguantará a una mujer gritona y
masculina, que haga restallar el látigo como un domador. Si tenés
opiniones bien definidas, no se las impongas ni te jactes de ellas
en público. En privado, Tauro respeta a la mujer inteligente (aunque
para él tiene más valor el simple sentido común). Tauro da una
lealtad y una dedicación perdurables, con un corazón fiel; y todo
eso significa seguridad afectiva. Si a eso se une la seguridad
financiera y el espíritu romántico, no tenés nada más que pedir.
Estamos de acuerdo en que es obstinado, pero también busca una
estabilidad, para conseguirla hay que tener paciencia, y la
paciencia es una virtud rara.
El Hombre de Géminis. Al hombre típico de Géminis le gusta
la gente; cuanta más gente hay, mas contento está. Es raro el
Geminiano que no sea el primero en generar una conversación. Tiene
un gusto exquisito, es abundante en comentarios ingeniosos y sus
halagos son obras maestras de cálida sinceridad. Con su habitual e
impecable dominio de los modales y su instinto social, es quien
mantiene una reunión, en más de un sentido. Si llegás a conocerlo
en una reunión social donde él esté representando su fascinante acto
de las personalidades múltiples, no tenés salvación: quedarás
convencida de que es el hombre más atractivo, interesante e
inteligente que hayas encontrado jamás. Seguramente en la primer
cita las horas pasarán en un abrir y cerrar de ojos, mientras
conversan, te reís de sus ingeniosos chistes y te derretís bajo su
encanto cálido y alegre. Èl te dirá “te quiero” de cien maneras
diferentes, como no podría hacerlo nadie más en el mundo. Al día
siguiente te llamará por teléfono para cancelar la cita que tenían
sin ningún motivo aparente… Y vos vas a empezar a imaginarte toda
clase de cosas. ¿Hablaba en broma cuando dijo que me quería? ¿Estará
saliendo con otra? ¿Tendrá algún problema? Una semana después,
Géminis reaparece, ¡como si nada!
Si sobrevivís a esas primera experiencia, con Géminis el amor es
fácil y divertido, siempre que no trates de aproximarte demasiado.
Hay un núcleo íntimo que sólo le pertenece a él, que jamás
compartirá con otro ser humano, ni siquiera con vos. No te rebeles
contra su versatilidad; mantenete alerta, interesate tanto por la
vida como él. De otra manera, tu amor podría no ser más que una de
esas cosas por las que pierde rápidamente el interés. El hombre de
géminis busca, por encima de todo, una mujer mental que esté a la
altura de su ingenio, y que incluso pueda superarle de vez en
cuando, porque no es egoísta. Es muy realista y disfruta de los
desafíos mentales.
El Hombre de Cáncer. El hombre Cáncer puede ser alocado y
voluble, pero también es capaz de lealtad y sensibilidad. Sin previo
aviso, ese ceño fruncido puede ceder el paso a una sonrisa. Sus
ásperas quejas y sus modos gruñones van suavizándose lentamente
hasta convertirse en un tono de ternura, un segundo antes de que le
sacuda una risa profunda, o se sofoque en el intento de ahogarla.
Cuando esté triste y pensativo te sentirás impulsada a abrazarlo
para calmar su melancolía. Cuando exhiba su agudeza intuitiva, te
quedarás mirándolo con admiración. Su cautela te impresionará y te
deprimirá su pesimismo.
¿Qué hacer con un hombre así? ¡Solo tratar de entenderlo! No es que
tenga una personalidad cambiante, son simplemente caprichos que
atraviesan su conciencia, que hoy están y mañana han desaparecido.
Tanto entre esos cambios anímicos como durante el tiempo que cada
uno de ellos dura. Tratá siempre de recordar que aunque sus modales
puedan ser rudos y distantes su corazón siempre es tierno y
afectuoso, y tan desbordante de sentimiento, que es la causa de que
a veces se sienta vulnerable. Entonces se retira dentro de su
caparazón, para protegerse por un tiempo de sus propias emociones.
Pensarás que es un verdadero cangrejo, y estarás pronta a abandonar
cuando se refugie en un silencio ofendido.
Si te has enamorado del típico hombre Cáncer, vas a tener que
hacerte amiga de la madre y ser su rival al mismo tiempo que la
cubrís de atenciones. No es fácil cultivar una amistad a la vez que
se compite, pero es la estrategia que tendrás que usar. Jamás dejes
que ella tome la delantera como cocinera y ama de casa. Asegurate
malcriarlo por lo menos tanto como lo malcría ella, que seguramente
es bastante. Es probable que él haya crecido acostumbrado a ser la
luz sus ojos. Por eso, siempre tenelo en cuenta, preparale una rica
comida, atendelo y no te separes de él cuando esté enfermo. Aunque
ellos jamás lo admitirán, a los hombres de Cáncer les encanta que
las mujeres los cuiden y los mimen.
El Hombre de Leo. Para el hombre de Leo es cuestión de
adoración o muerte, y podés tomarlo bastante al pie de la letra. Los
hombres de este signo rara vez ahorran gastos en el proceso de
seducción: te llevará a los mejores restaurantes, te llenará de
flores y perfumes, orgullosamente escoltada por él irás al teatro. A
decir verdad: para resistirte, tendrías que tener el corazón de
piedra. Es posible que a esta altura estés pensando que te sacaste
la lotería.
Pero, ¡pensalo bien! Un romance con un leonino no está del todo
libre de complicaciones. Leo te invitará a su palacio y te dará
calor junto al hogar de su gran corazón, pero la guarida del León
puede convertirse en una prisión, confortable y lujosa. ¿Es celoso?
La respuesta es ¡SI!, y ya podés ir haciendo un gran letrero de neón
para no olvidarlo. Vos le perteneces, en cuerpo, alma y mente. Él te
dirá qué tenés que ponerte, de qué lado tenés hacerte la raya del
pelo, qué libros leer, qué amigos son los que más te convienen y
cuál es la mejor forma de organizar tu día. El, a cambio, será tan
tierno y de buen corazón como el rey Arturo, siempre que dejes que
toda la familia gire en torno de él. Si cuenta con el respeto que él
exige, Leo te retribuirá con una generosidad sin límites. Es posible
que te repita una y otra vez lo linda que sos y que te haga regalos
dignos de una reina.
Preparate también para equilibrar su histriónico entusiasmo con la
calma del razonamiento, y para calmarlo cuando agrande los problemas
hasta llevarlos a dimensiones épicas. Leo necesita de tu estabilidad
como contrapeso para su orgullo irracional y, si vos no la tenés,
este amor puede convertirse en una batalla sin pausa.
Si pensás en una relación duradera -y si no tenés inconveniente en
postergar tu ego y en construir tu vida en torno a la de él- una vez
que lo hayas domado contarás con la adoración de un hombre realmente
contenedor y jamás volverás a sentirte sola.
El Hombre de Virgo. Es un hombre que vive casi por completo
en un nivel material y práctico y que no ve mucho sentido en las
abstracciones. Tendrás que hacer un gran esfuerzo para llevarlo
hasta algún lugar que se aproxime al umbral de una relación. No es
de los que irán a cantar serenatas bajo tu ventana; tendrás una
larga y solitaria espera en tu balcón iluminado por la luna hasta
que él se decida a trepar por la enredadera. A la hora del amor,
Virgo busca calidad, no cantidad. Y como la calidad es su prioridad,
tienen muy pocas situaciones amorosas auténticas, y las pocas que
tienen están, con frecuencia, teñidas de sacrificio o alguna forma
en la que sienta que es útil para la otra persona. La reacción de
Virgo ante una decepción es, normalmente, sumergirse en el trabajo
más difícil que encuentre. Ya ves que tendrás que valerte de una
estrategia y una paciencia considerables. El instinto básico de
Virgo es la castidad, y de el sólo se aparta por una buena causa o
por una auténtica mujer. El hombre de Virgo es invariablemente
bondadoso y considerado con todas las pequeñas cosas que tanta
importancia tienen para las mujeres. Tiene una memoria clara como un
cristal y probablemente no se olvidará de las fechas especiales,
aunque tal vez no entienda del todo por qué para vos son tan
importantes. Si pusiste tu corazón en un hombre Virgo, será mejor
que te esfuerces por mantenerte ágil mentalmente, le enferman la
ignorancia, la estupidez y el pensamiento mediocre, casi tanto como
la suciedad y lo vulgar. Más vale que la chica que haya atrapado un
corazón de Virgo se vista con elegancia y tenga un cerebro bien
perceptible bajo su prolijo peinado. Le gustan las mujeres limpias
de cuerpo y alma; que se vistan bien, pero que no vivan pendientes
de la moda. Hacete a la idea de que él te criticará, y no le des
importancia: Virgo no puede dejar de buscarle la quinta pata al
gato. Una vez que hayas dejado de resentirte por eso, podrás
relajarte y disfrutar realmente de tu leal e inteligente compañero.
No es un ángel, no verás que le broten alas en los hombros. Pero
muchas mujeres se sentirán envidiosas de vos.
El Hombre de Libra. Para el hombre de Libra, tomar una
decisión no es tarea fácil, casi tanto como domar un jabalí salvaje.
Y una vez que la toma, si sospecha que cometió un error, puede
cambiarla sin previo aviso. La palabra amor y la palabra Libra son
prácticamente sinónimos. Libra inventó el romance y lo refinó hasta
convertirlo en un arte. El hombre de Libra aborrece la confusión y
realmente necesita armonía para mantener su estabilidad. Su hogar
debe ser un bello oasis tranquilo que lo aísle de la ruidosa
discordia del mundo exterior, para que su balanza esté
permanentemente desequilibrada. Como él rara vez indaga en los
motivos, vos vas a tener que ser lo bastante despierta como para
adivinar por qué nunca está en casa, o por qué -cuando está- se pasa
todo el tiempo durmiendo. Recordá que la introspección no es su
fuerte, de modo que el analista tenés que ser vos. Jamás sospechará
que su desdicha tiene su origen en el hecho de verte con la cara
llena de cremas o a los chicos encastrados con dulce de leche. Si
estás enamorada de un Libra, y segura de que las cosas tienen que
ser así, adelante: andá y proponele todo lo que quieras proponerle,
incluso el matrimonio. Se sentirá aliviado de que vos tomes la
iniciativa. Pero tené cuidado con esa veta de perversidad que lo
lleva a dejarte decidir a vos y después, cuando las cosas no marchan
bien, señalarte alegremente: “vos tomaste la decisión, no yo”. Si no
estás segura de que sabés lo que hacés, la discusión no terminará
nunca. No hay más que una manera de empezar con él. Decile: “sí, yo
lo decidí, porque si dejaba que lo hicieras vos, todavía estaríamos
ahí parados en la esquina bajo la lluvia, diciéndonos "te amo", y
los dos muriéndonos de neumonía”. Te lo discutirá, naturalmente,
pero un momento antes –o después– de que le partas la sartén en la
cabeza, te sonreirá, con aire despreocupado... Y ahí estarás de
nuevo bajo el farol, en la lluvia, diciéndole “Te amo” una vez más.
El romance renacerá, lo que en definitiva es lo que te motiva a
estar con un hombre de Libra.
El Hombre de Escorpio. Si te enamoraste de un hombre de
Escorpio, y la palabra pasión te da miedo, ponete unas zapatillas
cómodas y escapá como si te persiguiera un dragón, porque Escorpio
lo es.
El hombre de Escorpio te dejará perpleja con sus dos rasgos
característicos: la pasión y la razón. Tiene dominio sobre ambos ya
que su signo está igualmente regido por el intelecto y las
emociones. Escorpio es algo más que inteligente, y si es un
espécimen muy evolucionado, tiene también una profunda veta
filosófica que le lleva a indagar en los misterios de la existencia
y a acercarse mucho a las respuestas. Normalmente, se rodeará de
lujos y tenderá a los excesos: en la comida, las drogas, la bebida
y, sí, también en el amor. Con toda seguridad ya que su confianza lo
lleva a eso: jamás un romance lo asustará, lo intrigará o lo tomará
desprevenido. Tal vez necesites un tiempo para adaptarte a su
personalidad, pero en última instancia, te hace más fuerte. Si sos
demasiado sensible, siempre estarás llena de “moretones”. Jamás le
pidas su opinión sobre un vestido o un peinado nuevo, a menos que
estés preparada para escuchar un comentario ácido. Pero por lo menos
sabrás que cuando te haga un comentario positivo es sincero, no el
fruto de un falso y aburrido intento de halagarte. No te servirá de
mucho intentar resistirte a este hombre una vez que la llama se haya
encendido y él tenga decidido que seas suya; te hipnotizará a pesar
de tu determinación para impedirlo. El magnetismo de los hombres de
Escorpio es casi infalible. Cuando se enamora, puede ser el tipo de
hombre que entiende profundamente a su mujer y se mostrará tierno,
benévolo y considerado y recompensará su lealtad con esa forma de
amor que la mayoría de las mujeres sólo conocen porque la han leído
en los libros y que viven añorando.
El Hombre de Sagitario. El hombre de Sagitario vive su vida
romántica en un nivel superficial, pero lo plantea con sinceridad.
Tiende a buscar relaciones frívolas, que a veces lo son en tal
medida, que hasta se convierten en promiscuas. No es raro que las
mujeres interpreten mal la actitud de Sagitario y piensen que la
relación es más seria de lo que en realidad es; eso mismo produce a
veces la impresión de que lo que él busca es una relación turbia,
cuando en realidad solo quiere conseguir una amistad superficial, no
física, o simplemente una mujer que sea buena compañera. Parece que
en ambos sentidos él pierde. Pero como tiene suerte, de la mayoría
de sus líos sale bien parado. No seas celosa, no seas desconfiada.
Dale mucha, mucha soga si querés terminar por colgarlo. No le hagas
preguntas, ni llores, ni lo acoses, ni lo amenaces con dejarlo...
Ahogalo con la libertad, imaginate lo grato que puede ser eso para
él. Si te tomás la vida con el mismo ánimo con que se la toma él, y
a la gente tal como es, reunís los requisitos básicos para ser la
mujer/esposa que él necesita. El Sagitariano piensa con el corazón
(no solo con la cabeza) y no siempre será prudente; a veces
demostrará un valor temerario. Es posible que sea un poco derrochón,
y que de vez en cuando le atraiga algún juego de azar, pero el mismo
impulso le hará ser generoso cuando se trata de darte dinero para
gastos. Tropezará, se caerá, volverá a levantarse y a intentarlo de
nuevo. Pero vos le vas a perdonar casi cualquier cosa, porque dará a
tu corazón la satisfacción de un don muy grande: un amor sincero.
El Hombre de Capricornio. El hombre de Capricornio hace como
si pudiera vivir sin halagos, y la forma en que reacciona cuando se
le dice un halago es una prueba bastante convincente. ¿Alguna vez le
dijiste algo agradable a tu Capricorniano y te decepcionaste al ver
su cara inexpresiva? No te apresures. El hecho de que la
especialidad de él sea el autoengaño no significa que vos también
tengas que dejarte engañar. En realidad, necesita desesperadamente
que le digan que es bueno, inteligente, buen mozo, deseable e
interesante. Por eso, es posible que sea un poquito torpe y no sepa
qué hacer cuando alguien le expresa abiertamente que lo admira, de
modo que disimula su incomodidad haciendo algún chiste retorcido o
ignorando el cumplido. Como Capricornio casi siempre se pone un poco
nervioso en presencia del sexo opuesto, por ahí habrá alguno que
insinúe torpemente situaciones ambivalentes, intente alguna
indirecta o se muestre áspero, duro e insensible. No es más que su
manera de demostrar seguridad, una manera típica de disimular su
timidez y curiosidad ante las pasiones. En la mayoría de los casos,
el matrimonio de Capricornio es sólido, pero si él se da cuenta de
que se ha equivocado se irá sin pérdida de tiempo, sin darle una
segunda oportunidad a su mujer. Capricornio detesta el divorcio, de
manera que esta actitud no es muy frecuente, pero cuando sucede, es
definitiva. Es un hombre recio, pero de corazón tierno. Después de
haber cortado la leña para el hogar, se sentará con vos junto a él,
teniéndote tiernamente de la mano. Y por más canas, kilos de más o
arrugas que te vaya sumando el correr del tiempo, para él serás
siempre aquella muchacha que consiguió hacerle decir: “te amo”. Y si
te detenés a pensarlo, ¿qué necesidad hay de que te lo repita una y
otra vez? Cuando dura tanto tiempo, con una vez basta.
El Hombre de Acuario. A un hombre de Acuario no le gusta
revelar sus auténticos sentimientos, aunque su pasatiempo favorito
sea adentrarse en los sentimientos de otros. Sus propias reacciones
y motivos son complejos, y él tratará de que lo sigan siendo, por el
solo placer de embaucarte a vos. Sus intereses están dispersos por
todas partes y por eso su amor para con la gente es tan impersonal:
él asigna un valor a cada una de las personas que conoce, en tanto
que el resto de nosotros reserva ese esfuerzo únicamente para la
gente que representa algo muy especial en su vida. La mujer que
quiera terminar atrapándolo tiene que empezar por seducirlo; cuando
una mujer lo ignore, o no haga caso de su opinión, se le abrirán un
poco más los ojos y pondrá una expresión alerta. Los hombres de
Acuario pueden exhibir una gentileza y docilidad conmovedoras, pero
será mejor que te ates en el dedo una cinta de color rojo flúo, para
no olvidar que esa superficie serena es un espejismo. Él está tan
lleno de sorpresas interesantes que no tendrás necesidad de novelas
de la tarde, revistas para mujeres y charlas con amigas para
mantener en actividad tu mente y tus emociones. De hecho, tal vez no
te quede lugar para más actividad que él. Siempre podés ponerte al
día con los chimentos femeninos cuando él se sumerja en algún nuevo
proyecto y se olvide un poco de lo que vos estás haciendo. Pero no
dejes de estar presente cuando le duela un dedo, porque Acuario
puede ser un auténtico “dolor de…” cuando se siente abandonado.
El Hombre de Piscis. El hombre Piscis no es débil; no todos
ellos son inactivos soñadores. Pero… Son muchos los Piscianos que no
pueden enterrar sus viejos sueños para descubrir ideas nuevas que
los lleven al éxito. Sin embargo, viven muy satisfechos ya que lo
único que necesitan es es
e
sueño, por más que ya estén grandes para convertirse en esa estrella
de rock que alimentó sus sueños de adolescencia. Con este tipo de
hombre no hay más que una forma de salir adelante: tu herencia debe
ser importante. Aunque también hay otra: tener dos trabajos, uno
para vos y otro para él, y que vos trabajes en los dos como una
enajenada. Y con esto no digo que no vayas a ser feliz en los
momentos románticos. Romanticismo es, precisamente, lo que jamás le
faltará a ningún Piscis que haya nacido en este mundo. Es casi el
aire que respira. Lo que pasa es que no sirve para sustituir 1 kilo
de milanesas, ni los pañales del bebé, ni tu salud mental. El
hombre de Piscis suele necesitar largos períodos de descanso. Su
alma debe estar sola, a veces, para que pueda dejarse inundar por
aguas vivificadoras que curen las heridas de todos esos problemas
que carga a través de los demás. En el corazón del hombre de Piscis
la esperanza fluye eternamente. No la frustres, si la cultivás con
ternura puede inundarte de amor a manos llenas.