Hay mucha literatura y mucho mito en torno a los cambios de
aceite del motor y a veces resulta confuso discernir los buenos
consejos de los menos acertados. ¿Te está contando el mecánico la
verdad cuando dice que tienes que cambiar el lubricante cada 10.000
kilómetros, o simplemente quiere aumentar su facturación anual a
costa de unos cuantos incautos como tú?
Es normal tener este tipo de dudas, y más todavía teniendo en
cuenta que el mantenimiento preventivo es la clave para mantener un
vehículo en plena forma durante muchos años. Y es que tan malo es
apurar unos cuantos kilómetros más el aceite para ahorrarse unos
euros (con el consiguiente sufrimiento del motor), como cambiar el
lubricante antes de la cuenta, penalizando tanto al bolsillo como al
medio ambiente.
Evolución de los lubricantes
A la hora de decidir el momento adecuado para el cambio de aceite de
tu vehículo es muy importante tener en cuenta el año de fabricación
del coche. Y es que hace diez años era normal que los fabricantes
recomendaran intervalos de mantenimiento cada 5.000 o 10.000
kilómetros. Pero la evolución de los aceites en los últimos años ha
conseguido alargar enormemente su vida útil, con lo que ya no es
necesario acudir a "revisión" tan a menudo.
Al pie de la letra
El mejor consejo que te podemos dar a la hora de decidir con qué
frecuencia cambiar el aceite de tu vehículo no es ni más ni menos
que rescatar el manual de la guantera del coche y leer las
indicaciones del fabricante. Y es que son las marcas las que
realizan distintas pruebas e investigaciones para decidir el
intervalo óptimo de cambio de lubricante, en función del rendimiento
del aceite elegido y de las características únicas de cada motor.
Para hacerse una idea de los intervalos medios de cambio de
aceite en los coches más modernos, hay que tener en cuenta que la
mayoría de los modelos lanzados en 2012 recomiendan cambios de
aceite que oscilan entre los 10.000 y los 25.000 kilómetros.
La excepción
La única excepción a estos intervalos es cuando se realiza lo que se
considera un "uso severo" del vehículo, es decir, cuando el motor
trabaja bajo las peores condiciones posibles, como en situaciones de
frío o calor extremo, ambientes secos y polvorientos. También hay
que realizar cambios más frecuentes de aceite cuando la mayoría de
los recorridos que se realizan son urbanos o trayectos muy cortos.
Además, los taxis y otros vehículos de servicio público también
necesitan cambiar el lubricante más a menudo.