Aunque
en otras culturas dejar
el pañal se hace de forma totalmente distinta, e
incluso no se llega a usar, como contaré en otro post, la
tendencia actual entre psicólogos y pediatras occidentales es
que el control de esfínteres no se aprende, sino que
es una cuestión de madurez,
por lo que no se debe imponer que todos los niños lo hagan a la
misma edad. Sin embargo, la realidad es que el tiempo apremia:
en España, por lo menos,
la
mayoría de las familias escolariza a los niños a los 3 años,
y casi todos los colegios exigen que vayan sin pañal.
Incluso
dentro del mismo rango de edad,
cada niño reacciona de forma totalmente distinta. Por
ejemplo, David empezó a los 26 meses a sentarse en el orinal en
la guarde, pero sin mucho interés, de hecho, durante
meses solo hizo algún pis ocasional, y en casa se negaba a
sentarse. Así que acabamos quitándole el pañal un buen día,
hacia los 30 meses, con la sorpresa de que lo controló
perfectamente y solo tuvo un par de escapes. Natalia empezó a
los 23 meses, y desde el principio, le encantó, así que casi
todos los días volvía con alguna carita sonriente pintada en la
mano porque había hecho pis en el orinal. En un mes le quitamos
el pañal, y aunque controla bien en general, ha tenido algunos
accidentes más que su hermano (muchas veces porque está tan
ocupada jugando que se aguanta hasta que no puede más). Como
curiosidad, los dos, en casa, usan el váter casi desde el
principio, sin reductor. Ambos, con 4 años y medio y 3 años,
siguen mojando el pañal nocturno, nuestro objetivo para este
verano.
La psicóloga infantil Macarena Pi Davanzo,
del centro Sinews, nos da algunas claves para los padres que
ahora empiezan el proceso o se lo plantean. Para los que estéis
en Madrid, dará una
charla gratuita sobre el tema el 23 de junio. Si queréis
compartir algún truco que os haya ido bien, por favor, hacedlo
en los comentarios.
¿Cuándo es el momento adecuado para quitar el
pañal?
Depende del niño,
aunque en términos generales, una edad recomendada para empezar
con este proceso es cerca de los
dos años y medio o tres años.
La capacidad de controlar esfínteres se adquiere con el
desarrollo y para adquirirla se tienen que haber adquirido otras
antes: que el cerebro capte las señales de que la vejiga está
llena y que se pueda controlar el vaciado voluntariamente. Es
decir, el niño lo logrará
cuando esté preparado, no cuando sus papás o profesores
quieran que lo esté. La madurez no sólo tiene que ser física,
también se necesita que el niño o la niña esté maduro
emocionalmente. A veces, los padres han hecho todo
correctamente, pero su hijo no lo logra porque no puede
controlar los músculos pélvicos. También hay niños que se lo
quieren quitar muy pronto porque ven a sus hermanos mayores usar
el inodoro, y otros que saben que es más cómodo usar el pañal y
no quieren dejarlo. Si tiene que entrar al colegio en
septiembre, se puede intentar en verano, pero sabiendo que puede
resultar, o puede que no.
¿Cuáles son buenas pautas para indicarnos que un
niño está listo para dejar el pañal?
- Se da cuenta solo de que ha mojado el pañal.
- Sabe reconocer cuándo tiene ganas de orinar o hacer caca.
- Puede decir las palabras “pipí”, “caca” o referirse a ello
de alguna manera.
- Es capaz de bajarse solo la ropa para ir al baño.
- Es capaz de pasar mas tiempo con el pañal seco (por ejemplo
3 horas).
- Se siente incómodo cuando el pañal está mojado, incluso se
lo quita.
- Entiende y es capaz de obedecer instrucciones sencillas.
- Se muestra interesado por hacer pis solo o por cómo otros
hacen pipí y caca.
¿Cuál es el método más adecuado?
Depende de cada niño, de la etapa madurativa en que se
encuentre y de sus circunstancias personales. Por ejemplo puede
que un niño esté maduro físicamente, pero si acaba de nacer un
hermanito, no quiera empezar con el proceso de dejarlo. Es
diferente si se hace en la guardería o en casa, pero en todos
los casos debería tratarse el tema
de manera positiva,
evitando señalar o que los otros niños molesten al que aún
utiliza pañal o que ha tenido un accidente.
Una vez se considera que el niño está preparado, los padres o
las profesoras pueden ir
acercando a los niños al tema de dejar el pañal, por
ejemplo leyendo libros especiales para niños pequeños o dejando
que los niños vean cómo orinan. Se puede ir introduciendo el
orinal, dejando uno en el baño al lado del retrete o
jugando con un osito o una
muñeca a que lo utilizan. Hay que intentar
hacer de este proceso algo
interesante para los niños, por ejemplo dejar que elija
sus calzoncillos o bragas, comprarle un orinal o un adaptador
para el inodoro con dibujitos que le gusten, etcétera.
Una forma útil es establecer
una rutina, sentándolo en momentos fijos del día: por
la mañana, antes de comer, antes de dormir, etcétera. Una vez
que se empieza, aplaudirle si hace pis o caca en el orinal.
También funcionan bien los
juegos (por ejemplo, los chicos pueden hundir barquitos
de papel al hacer pis) o los
refuerzos positivos tipo estrellitas para conseguir un
premio, pero solo cuando el niño ya es capaz de entender el
sistema.
¿Qué hacer si se niega a sentarse o a usar el
orinal?
Lo mejor es no obligarle,
pero seguir presentándoselo como algo positivo. A veces se dan
cuenta de que para los padres es muy importante, y lo utilizan
para llamar la atención.
¿Y si hace pis en el orinal o inodoro, pero se
niega a hacer caca?
Hay que ver si sucede algo
más, puede que esté estreñido o tenga diarrea.
Muchas veces es por miedo,
porque hay que hacer más esfuerzo que con el pis,
o porque les cuesta despedirse
de su caca. Hay que entender que es normal y que no lo hacen por
molestar a sus padres, e intentarlo de nuevo de forma positiva,
por ejemplo, con un sistema de puntos, o con un ritual para
decir adiós a la caca.
¿Se puede volver a poner el pañal si se ve que el
niño no está preparado y lo lleva muy mal?
Depende de la edad del niño y de cuál sea la causa por la que
no quiere dejar el pañal. Puede que tu hijo tenga realmente un
problema fisiológico o que por ejemplo no le guste hacer caca en
el inodoro. O también puede ser que se empezó con el proceso de
quitar el pañal demasiado pronto y realmente no tiene la
capacidad de controlar o de darse cuenta de que tiene que ir al
baño. También va a depender de cuánto tiempo lleven intentando
dejar el pañal. Aunque es algo discutido y otros profesionales
recomiendan no dar marcha atrás,
puede ser un alternativa
cuando el niño es muy pequeño, cuando hay una causa fisiológica
subyacente o por ejemplo cuando no se haya seguido una
estrategia adecuada. También si se llega a un punto en que
transforma la dinámica familiar
en algo estresante, y se convierte en una fuente de
gritos, peleas, no pasa nada por volver al pañal un tiempo y
volver a empezar el proceso.
¿Cómo quitar el pañal de la noche?
Lo primero es ver en qué medida puede el niño controlar el
pis por la noche. Son señales positivas que tenga algunas noches
secas, que se despierte y nos llame para ir al baño, que se
quite el pañal o incluso que pida no llevarlo.
Algunas recomendaciones son controlar los líquidos que se
beben poco antes de acostarse, hacer pis justo antes y nada más
levantarse o poner alguna luz por si le da miedo ir al baño a
oscuras. Despertarle de noche y llevarle al baño sirve para que
amanezca seco y puede reforzar su autoestima. Pero habría que
despertarle totalmente, porque si va medio dormido, lo que
estamos entrenando en realidad es que siga haciendo pis mientras
duerme.
¿Y si sigue haciéndose pis de noche?
Técnicamente no se habla de
enuresis (incontinencia urinaria) hasta después de los 5
años (incluso seis para los varones), es decir, antes de esa
edad, se considera normal mojar el pañal, e incluso después, es
un problema común
(afecta a entre el 10% y el 13% a los seis años y al 6%-8% a los
10 años). Lo primero es que el pediatra descarte causas
orgánicas, como malformaciones, infecciones o diabetes. Muchas
veces, hay antecedentes familiares: alguno de los padres o un
tío o primo que se hizo pis en la cama hasta tarde, en cuyo
caso, viene bien que hable con el niño para explicarle y
tranquilizarle.
En cualquier caso, hay que tener mucha paciencia y hacer que
el proceso sea positivo, no presionar diciendo que sus amigos ya
duermen sin pañal, ni recriminarle por mojar la cama, a menos
que lo haga a propósito. Se pueden probar los sistemas de
puntos. También existen dispositivos como el
Pipistop, que
disparan una alarma cuando el niño empieza a orinarse y le
despiertan, pero no se recomiendan antes de los seis años.
Cuando al propio niño le empieza a dar vergüenza o a influir en
su autoestima, lo recomendable es acudir al
pediatra para que valore la necesidad de algún tratamiento. Fuente