La juez del caso de los ERE, Mercedes Alaya, decretó anoche
prisión incondicional comunicada sin fianza para Juan Francisco
Trujillo, exchófer del antiguo director general de Trabajo de la
Junta andaluza, Javier Guerrero. Es el segundo acusado del caso que
ingresa en la cárcel después de Guerrero, que lleva en prisión 10
días.
Trujillo compareció ante la magistrada acusado de 11 delitos,
pero su declaración resultó tan reveladora e insólita, que ingresó
en la cárcel acusado de 22. Visto el transcurrir del interrogatorio,
es muy probable que el exchófer sea acusado de más delitos en
próximas comparecencias judiciales. De su testimonio la juez Alaya
dedujo dos delitos de cohecho por recoger sobres con dinero para su
exjefe Guerrero, otros tres cohechos por facturas falsas emitidas
para las empresas Delphi, Dhul y Estudio Jurídico Villasís, un
delito de alzamiento de bienes, dos en falsedad en documento
mercantil por falsos contratos de trabajo gracias a los que cobra el
paro, y otros tres de falsedad por las facturas falsas.
Tras la petición de cárcel por parte de la Fiscalía
Anticorrupción, Alaya justificó su decisión por el riesgo de fuga y
para que Trujillo no entorpezca la investigación mediante la
destrucción de pruebas. Anticorrupción había justificado que el
exchófer podría afrontar hasta 12 años de cárcel por el delito
continuado de malversación y pidió 2,3 millones de fianza como
medida cautelar real por la responsabilidad civil. A la fiscalía se
le adhirieron la Junta, el PP y el sindicato ultraderechista Manos
Limpias.
Mientras, el PP había pedido la detención inmediata del ex
director comercial de la consultora Vitalia, Antonio Albarracín, por
el riesgo de fuga que existe tras la acusación realizada por
Trujillo de que efectuó un cohecho al ex director general de
Trabajo. El PP también pidió la clausura y precinto de la oficina de
Vitalia en Madrid.
Horas antes, el antiguo chófer del ex director general de Trabajo
había ratificado ante la juez del caso de los ERE su
insólita declaración policial. Trujillo ha puntualizado que durante
tres años gastó alrededor de 25.000 euros al mes para comprar
cocaína junto a su exjefe, con el que compartió “maratonianas
jornadas” en las que llegaron a consumir hasta cinco gramos diarios
de cocaína. El dinero que dice que se gastó en droga habría supuesto
un consumo de casi 14 gramos al día de media, una cantidad imposible
para dos personas.
El conductor recibió en subvenciones 1,3 millones, de los cuales
450.000 euros compartió con el ex alcalde pedáneo socialista de
Llanos del Sotillo. Pues bien, excepto algo más de 500.000 euros
gastados en dos fincas y un piso, Trujillo asegura que gastó casi un
millón, principalmente, en cocaína y una pequeña parte en alcohol,
regalos, un piano, teléfonos móviles, bolígrafos y ropa.
El exchófer ha contado que elaboró las “bolsitas” con cocaína
para Guerrero, que adquirió la droga en la barriada sevillana de las
Tres Mil Viviendas, e incluso ha identificado a su camello, llamado
Goyo, hijo del dueño del hotel Posada del Moro en Cazalla de la
Sierra (Sevilla), que recibió 900.000 euros y adonde acudía
frecuentemente a comer el diputado socialista José Antonio Viera,
según declaró Guerrero a la juez.
Trujillo ha estado “temblando, ojeroso y muy bajo de ánimo”,
según uno de los letrados presentes en la declaración.
El exchófer realizó dos informes falsos por 6.000 euros a las
empresas Dhul y Delphi, cuyos ERE subvencionó la Consejería de
Empleo, según su testimonio. El relato ha sido una enumeración de
barbaridades realizadas gracias a los fondos públicos durante los
años 2003 y 2007 en los que Trujillo compartió tropelías con
Guerrero.
Trujillo ha contado cómo en el despacho de su jefe falsificó la
firma de su madre, Estrella Blanco, para que esta percibiera una
póliza de 122.649 euros, importe que también se gastó en cocaína. La
juez ha dado al imputado 10 días para que justifique la venta el
pasado noviembre de una de las fincas que adquirió, ante la
posibilidad de que haya cometido otro delito añadido.
El antiguo empleado del ex director general ha afirmado que este
presumía de su poder al conceder subvencione
s,
y pasaba la jornada por las tardes en un bar de copas mientras
despachaba asuntos con diferentes personas. Estas pasaban por su
despacho oficial en los días siguientes a sus encuentros en el pub.
El exchófer ha admitido que todos los conceptos de sus firmas fueron
falsos y que mintió en cuanto al destino “ficticio” de los 1,47
millones que percibió en fondos públicos.
Durante su declaración, Trujillo ha señalado que recuerda cómo
Guerrero mantuvo dos reuniones con el exconsejero de la Presidencia,
Gaspar Zarrías, y de una de ellas salió contento y de la otra
contrariado.
Guerrero, que lleva 10 días en prisión preventiva sin fianza,
solo contestó a las preguntas de su defensa y uno de los argumentos
de la Fiscalía Anticorrupción para solicitar su ingreso en prisión
fue que no había contestado a sus preguntas y había rechazado
colaborar con la justicia.