A no ser que tengamos un vestidor del tamaño de un salón-comedor,
mantener a raya nuestro armario suele ser una tarea complicada. La
mayoría de las veces tenemos más
ropa de la que nuestros armarios pueden soportar, así que
que comenzamos a amontonar unas prendas encima de las otras hasta
que parece que la ropa toma vida propia y se convierte en un
monstruo al que nos aterroriza enfrentarnos. Sin embargo, invertir
un poco de tiempo en tener nuestro armario o vestidor impoluto puede
mejorar nuestro modo de vestir y
afectar positivamente a nuestra economía.
Aprovechando que dentro de poco nos tocará sacar la ropa de
primavera, pedimos consejo a Lisa Admas, una reconocida organizadora
y diseñadora de armarios en la que confían las celebrities de
Hollywood. Recientemente, ha trabajado con Carmen Electra y Eddie
Murphy.
Adams nos atiende amablemente desde su estudio
LA Design Closet de Los Ángeles. “Lo primero que tienes que
tener claro es que un armario bien organizado te
ahorrará tiempo, energía y dinero.
Además, tendrá un efecto positivo en tu manera de vestir y en cómo
te sientes emocionalmente. Vestirse en un armario
organizado puede ser un proceso creativo y divertido, en el que a un
golpe de vista encuentras todo lo que buscas. En cambio, un armario
con ropa apelotonada y desordenada tiene como consecuencia que te
vistas siempre con lo mismo, que no seas creativa a la hora de
combinar las prendas simplemente porque no las ves o no las
encuentras. Al final te acabas poniendo todo el rato la misma blusa
negra porque es lo tienes a mano. Además, cuando nuestro armario
está patas arriba es más difícil saber lo que verdaderamente nos
hace falta comprar y lo que no”.
Una vez comprendida la importancia del orden en el armario o
vestidor, le pregunto a Lisa cómo pasar de tener un armario
desastroso a un ropero donde elegir la ropa cada mañana sea todo un
placer. “Si tu armario es un desastre
lo más probable es que lo que necesites es editar, es
decir, hacer una limpieza y separar lo que quieres donar a
organizaciones que recojan ropa, lo que quieres vender (por ejemplo
en Ebay) y lo que verdaderamente te pones y te quieres quedar”.
Para facilitar la tarea de saber con qué quedarnos suele
funcionar la regla de los dos años:
si llevamos dos años sin ponernos algo y no se puede
considerar una prenda vintage de valor, lo mejor es deshacernos de
ella y ganar espacio para lo que sí solemos llevar puesto.
Ahora que ya nos hemos quedado solo con la ropa que nos ponemos, hay
que conseguir organizarla de la manera más eficaz y sobre todo más
visible para que siempre sepamos donde esta todo.
Según explica Lisa Adams, “resulta
muy práctico poner separadores en los cajones, sobre todo para
organizar la bisturería, los accesorios, la ropa interior, las
medias... Además, hay que pararse a pensar cómo sacarle el
máximo partido al espacio que tienes. Si tienes un vestidor grande
es fácil encontrar sitio para todo, pero si cuentas con poco espacio
tienes que ser especialmente eficaz”
Aunque Lisa trabaja con clientes que cuentan con grandes
espacios, es consciente de que el verdadero reto está en organizar
armarios pequeños. “Para aquellas que tengan poco espacio les
recomendaría sustituir las perchas
más anchas de madera por perchas finas, que ocupan menos
espacio e incrementen significativamente la cantidad de ropa que
puedes colgar. Además, es bueno aprovechar espacios muertos del
armario para colgar pequeños
ganchos donde podemos colgar, por ejemplo, cinturones.
Cuando no tenemos espacio no podemos permitirnos perder ni un
centímetro así que sería interesante también incorporar nuevas
técnicas al doblar. Considerar
doblar las camisetas en un rulo en vez de unas encima de
las otras, como estamos acostumbrados, no solo nos permite ganar
sitio sino que también nos deja ver perfectamente las prendas cuando
abrimos el cajón”, sostiene.
Existen varias teorías sobre cuál es la mejor manera de clasificar
la ropa. Por un lado, está la
organización por colores y tipo de prenda y, por otro lado, por su
uso: ropa de trabajo, ropa de tiempo libre y ropa de
ceremonia o fiesta. Para ambas es imprescindible una labor de
mantenimiento con el cambio de estación. “Nuestro armario tiene que
ser un reflejo de la estación en la que nos encontramos. De cara a
la primavera y el verano lo mejor es poner los abrigos en la parte
menos accesible o visible y sustituir el espacio donde teníamos los
accesorios para el frío, como los guantes o las bufandas, por pareos
y ropa de baño”, añade Lisa.
Pero, qué marca la diferencia entre un armario o vestidor
simplemente eficaz y un lugar donde vestirse sea un proceso
relajante. “Una buena idea puede
ser incorporar un galán en el vestidor o en la habitación. Lo
utilizaremos para dejar la ropa preparada para el día siguiente y
nos ayudará a evitar la odiosa costumbre de acular la ropa
en una silla. Es una sensación maravillosa la de levantarse por la
mañana sin el estrés de qué me pongo y con la ropa perfectamente
ordenada y preparada”, sentencia Adams.