"Tuve una relación durante un
largo tiempo con una chica cuando estaba en el instituto. Ya soy lo
suficientemente mayor para hablar de estas cosas",
comentaba.
A sus 43 años, la estrella tiene un agitado currículum
sentimental. Se ha divorciado dos veces y desde 2006 sale con Mark
Griffiths. Griffiths es padre de sus dos hijos pequeños: Oscar, de
cinco años, y Felix, de
tres.
Asimismo, mantiene la custodia compartida de su hija Piper Maru, de
17 años, con su primer marido, el cineasta Clyde Klotz.
La conservadora industria de Hollywood no ve con buenos ojos los
nuevos modelos de familia, pero Gillian se ha puesto el mundo por
montera y ha hecho siempre lo que ha querido, valiéndose únicamente
de su talento para conseguir papeles.
No obstante, la estrella no se define abiertamente como bisexual.
Es más, odia las etiquetas. "Si
hubiera pensado que era 100% gay, ¿la experiencia hubiese sido
diferente para mí? ¿Hubiera sido un problema mayor si la vergüenza
hubiera estado ligada a la relación y todas esas cosas que alteran
las vidas de los jóvenes en esa situación? Es probable que mi
actitud sobre el tema estuviera influenciada, a cierto nivel, por el
hecho de saber que a mí todavía me gustaban los chicos",
añadía.
Su rebeldía le llevó también a
enamorarse de un punk "adicto a las drogas" y de un hombre "mucho
mayor" que ella. Todo el mundo tiene un pasado y es
admirable que una estrella de la categoría de Gillian Anderson no se
arrepienta ni se avergüence de nada.