Clauda Castillo, de treinta años y de Barcelona, había contraído
tuberculosis y necesitaba un
transplante de tráquea para poder respirar. Cualquier otro
paciente tendría que haber esperado a recibir una donación. Pero la
paciente tuvo la suerte de tener al cirujano italiano
Paolo Macchiarini como
médico.
Fue el primer cirujano en el mundo en conseguir hacer
un trasplante de un órgano a partir
de las células del propio paciente. Sin necesidad de
atender a problemas de rechazos por incompatibilidad o de tomar
medicinas toda una vida.
El profesor y cirujano Paolo Macchiarini hoy va más allá y
asegura que la tecnología de la
medicina regenerativa está tan avanzada, que aquel milagro
que lideró, pronto podría ser lo normal. En un futuro, los pacientes
podrán ser capaces de hacer crecer sus órganos o de reemplazar
partes de su cuerpo dañado a partir de sus propias células.
La nueva técnica consistiría en la creación de un llamado
“andamio” biológico ideado para mantener la estructura de las
células. Este andamio se produciría a partir de las
células vivas en órganos animales
y se le insertaría células madre del paciente. Éstas irían
“comiéndose” la estructura y crearían finalmente un órgano
perfectamente funcional y preparado para trasplantar.
Macchiarini aseguró al diario británico The Independent, que esta
técnica ya ha sido “utilizada
exitosamente para reparar o reconstruir tejidos complejos
como la tráquea, el esófago y músculos en animales” pero también en
“seres humanos”.
El cirujano está convencido de que esto daría respuesta a la
alta demanda de órganos y a la
falta de donaciones. Asegura que únicamente hace falta un
“control ético” y algo más de investigación para convertirlo en
rutina.
En el caso de Claudia Castillo, obtuvieron una tráquea de un
donante. Se le extirpó las células vivas en el órgano y se le
añadieron las células madre de la paciente. En 2010, Macchiarini
realizó otra operación similar en un niño de diez años en Londres
que había nacido con una tráquea demasiado estrecha.
Es una realidad incuestionable que hay una crisis de donaciones
cada vez más intensa. Con una
población cada vez más mayor, en Europa faltan donantes y
las listas de espera se alargan. Sólo en Reino Unido,
7.587 personas están a la espera de recibir un órgano.
El profesor Macchiarini ahora se ha establecido en Estocolmo, en
el Instituto Karolinska. Desde ahí,
ha publicado un artículo para la revista The Lancet en el
que, junto a unos compañeros, asegura que en el futuro los órganos
de trasplante se podrán obtener de
animales.
Esto reduciría la necesidad de
donaciones humanas y salvaría millones de vidas. Como las
células vivas de aquellos órganos podrían ser aisladas para su uso a
ntes
de repoblarlo con las células del propio paciente, no habría riesgo
de rechazo.
De momento la técnica sólo ha sido utilizada en tejidos
relativamente simples como lo es el de la tráquea. Regenerar
pulmones, hígados o riñones
es un reto más complicado. Pero según las publicaciones de
Macchiarini, el progreso en estas técnicas se ha acelerado.
Varios grupos de científicos ya han hecho
la prueba con pulmones de ratas.
Los experimentos han sido exitosos y los pulmones generados a través
de las células de la rata
efectivamente funcionaron, aunque sólo durante unas horas.
Macchiarini, no obstante, cree que el mayor
obstáculo es el de la financiación
y el problema ético.