París, 1 mar (EFE).- El Gobierno francés aprobó hoy la medida que
obligará a todos los vehículos que circulen por el país a llevar un
alcoholímetro en buen estado a partir del 1 de julio próximo.
El decreto, publicado hoy en el boletín oficial, prevé un periodo
de cuatro meses para que los conductores adopten la medida, tras el
cual se impondrá una multa de once euros a quienes la incumplan.
La sanción es muy inferior a los 135 euros previstos para todos
aquellos automóviles que no lleven el chaleco y los triángulos de
peligro previstos para en caso de avería.
El alcoholímetro debe estar en buen estado, contener un
certificado de homologación y una fecha de caducidad, que no debe
estar superada.
"La medida incumbe también a los vehículos extranjeros que
circulen por territorio francés", indicó a Efe un portavoz de
Seguridad Vial, que precisó que los únicos exentos son los
ciclomotores de menos de 50 centímetros cúbicos.
La medida fue anunciada en noviembre pasado por el presidente
francés, Nicolas Sarkozy, como una forma de detener el incremento de
las muertes en accidentes de carretera ligados al consumo de
alcohol.
Según los datos oficiales, el 31 por ciento de los accidentes
mortales en Francia están ligados al consumo de alcohol.
Los alcoholímetros ya son obligatorios en Francia en todas las
discotecas y bares nocturnos desde noviembre pasado.
Los autobuses están obligados a llevar alcoholímetros que impiden
el arranque de los mismos en caso de dar positivo, una medida que
afecta a todos los autocares nuevos desde enero de 2010 y que afecta
a todos los escolares a partir del inicio del curso de 2015.
La generalización de los alcoholímetros en los vehículos es una
medida "para invitar al autocontrol de los conductores", señaló el
portavoz de Seguridad Vial, que negó que persiga recaudar más
dinero.
En los próximos meses se revisará la ley francesa para permitir
que un juez pueda imponer a una persona condenada por haber
conducido bajo los efectos del alcohol la obligatoriedad de
introducir en su vehículo un alcoholímetro que bloquea el arranque.
Actualmente dos empresas francesas fabrican este tipo de
dispositivos, que se venden entre uno y dos euros.
El Gobierno espera que con la previsible creciente demanda otras
compañías se sumen a un mercado floreciente, por lo que cree que se
fomentará la competencia y no habrá una explosión de precios.
En 2011, 3.970 personas perdieron la vida en las carreteras
francesas, donde el número de fallecidos ha descendido en diez años
consecutivos.