POR QUÉ LOS HOMBRES TEMEN FRACASAR EN LA CAMA
Un encuentro en el que no se logre la erección o se tenga un
descontrol eyaculatorio, puede ser totalmente circunstancial pero en
algunos individuos genera el pánico a que sea definitivo y
permanente y eso perpetúa el síntoma. Esto puede producirse por
muchos factores que intervienen durante el encuentro sexual: debut
sexual, una nueva compañera, hacerlo en un auto o en una habitación
en la que se teme que alguien pueda entrar, exigencias de la pareja,
problemas con el preservativo, miedo al embarazo o al SIDA, etc.
Todo esto da lugar a lo que se llama una profecía autocumplidora:
tengo miedo que me pase, seguro que me va a pasar y, finalmente, me
pasa.
El varón teme no obtener una buena erección y es esa misma ansiedad
(quizá basada en que alguna vez le ocurrió) la que dificulta aún más
el éxito del intento, su estado de nerviosismo puede desembocar en
una impotencia o en una eyaculación rápida. Y así un fallo
ocasional, se convierte en un drama.
Una de las cosas que obsesiona a los varones y que los puede inhibir
es creer que su pene es corto. Es bueno que estas personas tengan en
cuenta que el tamaño no guarda correlato con el rendimiento sexual.
No es por tener un pene pequeño que se fracasa, como tampoco tenerlo
muy desarrollado es sinónimo de ser un amante incomparable. En
ciertas situaciones, esto encubre miedos e inseguridades que nada
tienen que ver con las medidas anatómicas.
Después de los 50, el porcentaje de fracasos, considerados estos
como la imposibilidad o dificultad de lograr un coito satisfactorio,
es sensiblemente mayor. Lo que ocurre es que en esa etapa la
erección tarda más en conseguirse, son muchas las veces donde no se
consigue o necesita más estímulo directo para alcanzarla. Una vez
que eyaculó requiere períodos de tiempo más prolongados para volver
a erectar.
El individuo que acepta estas limitaciones buscará disfrutar más de
los juegos preliminares, así como de otras variantes sexuales.
Mientras que otros comenzarán a hacerse planteos existenciales: "no
entiendo cómo vino a pasarme esto justo a mí", ¿qué me pasará que ya
no funciono como antes?", son las preguntas habituales. Pero una
adecuada orientación permitirá aceptar el paso del tiempo y
comprender que crisis existenciales y emocionales, exigencias
elevadas del desempeño masculino, depresiones y pérdidas, tanto como
la diabetes, la secuela de muchos años de tabaquismo, los problemas
arteriales, la hipertensión, ciertos medicamentos, explican la
aparición de determinadas dificultades
erectivas.
¿Qué hay que saber?
Todo varón puede tener, aunque sea excepcionalmente, problemas en la
erección o en el deseo. Hablamos de una verdadera disfunción
erectiva cuando las fallas superan un 25 % del total de los
intentos.
El miedo al fracaso engendra el fracaso, enfrentar los miedos de una
manera racional y sensata nos indica el camino de la solución,
contra las sobreexigencias desmesuradas de los varones. Fuente
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