El presidente saliente habla de un "golpe
de Estado Parlamentario" en Paraguay. Mientras, su
sustituto, Federico Franco, asegura que no convocará elecciones
anticipadas y que se mantendrá en el poder, tal y como establece la
Constitución del país, hasta agosto de 2013.
¿Quién es Fernando Lugo?
Fernando
Lugo ha tenido una Presidencia amarga: el exobispo
que puso fin a 61 años de Gobierno "colorado" en Paraguay padeció y
combatió al cáncer, se vio
envuelto en sucesivos escándalos
de paternidad y fue fulminantemente depuesto el viernes por el
Senado de su país bajo la acusación de "mal desempeño" en el último
año de su mandato.
Llegó al poder con un programa de tintes sociales, pero en su
mandato, que terminaba el año que viene, se ha granjeado
enemistades no solo con
los conservadores del Partido Colorado, sino con las corrientes más
de izquierdas del país por políticas consideradas antisociales.
El
origen de la crisis
El detonante último de la destitución de Lugo está en los
disturbios ocurridos la semana pasada en la localidad de Curuguaty,
en el departamento de Canindeyú (sureste), donde
17 personas murieron en enfrentamientos entre campesinos y
policías. Los enfrentamientos se produjeron en el marco del desalojo
de la finca Morumbí, propiedad del exsenador del opositor Partido
Colorado Blas Riquelme,
que fue ocupada hace tres semanas por un centenar de campesinos para
protestar por la escasez de tierras agrícolas.
El suceso generó una gran polémica en el país suramericano. Lugo
intentó aplacar los ánimos admitiendo la
dimisión del ministro del Interior,
Carlos Filizzola, y del comandante de la Policía, Paulino
Rojas. También anunció la creación de una comisión especial para
investigar la muerte de los once campesinos y los seis policías.
La
destitución de Lugo
A punto de comenzar su último año de mandato, el exobispo perdió
este viernes el poder en un "juicio
político" promovido por la práctica totalidad de las
fuerzas parlamentarias y desarrollado en apenas 30 horas entre el
jueves y viernes pasado. El Senado, cámara a la que le correspondía
realizar este "juicio político", destituyó a Lugo por 39 votos
frente a 4.
La Constitución de Paraguay contempla en su artículo 225 que el
presidente de la República puede ser sometido a un juicio político "por
mal desempeño de sus funciones, por delitos cometidos en el
ejercicio de sus cargos o por delitos comunes". La acusación debe
ser presentada por la Cámara de Diputados con el apoyo de dos
tercios de los legisladores.
Los cambios al frente de la cúpula policial y su promesa de
encomendar la investigación a una comisión especial con apoyo de la
OEA no calmaron los ánimos en el país:
solo una diputada izquierdista votó a favor suyo cuando los
otros 75 promovían el "juicio político" después de retirarle el
apoyo su principal aliado en la coalición de Gobierno, el Partido
Liberal.
El
Gobierno de Franco
El vicepresidente del país, Federico Franco,
un político liberal de profesión
médico y contrario al presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
es el llamado por la Constitución de Paraguay a asumir la jefatura
del Estado, después de que el mandatario Fernando Lugo fuera
destituido por el Senado.
Franco trató de enviar un
mensaje de gobernabilidad
aunque alertó sobre el riesgo de una "guerra civil" y no escatimó en
advertencias a sus vecinos Brasil y Argentina.
Este lunes juró el Gobierno sus cargos. El nuevo canciller, José
Fernández, explicó que el nuevo presidente permanecerá
en el poder hasta 2013,
cuando acaba el actual mandato, después de que se escucharan las
primeras voces que pedían elecciones anticipadas.
Esta opción fue sin embargo descartada por el Tribunal Superior de
Justicia Electoral de Paraguay, que durante la jornada aseveró que
Franco "deberá completar" el mandato otorgado hasta agosto de 2013 y
rechazó cualquier posibilidad de
adelantar las elecciones previstas en abril de ese mismo
año.
Reacción
del depuesto
El exobispo Lugo
denunció este lunes ante la sala Constitucional que no le otorgaron
el tiempo suficiente para ejercer la debida defensa en el juicio al
que fue sometido en el Senado. La Corte Suprema desestimó "sin más
trámite" su petición.
Fernando Lugo niega la legitimidad al Gobierno de su sucesor,
Federico Franco. Éste es un Gobierno 'trucho' (falso); la ciudadanía
no (lo) acepta", mantuvo ante la prensa.
Según sus manifestaciones, si el viernes acató fue para
evitar un "derramamiento de sangre",
para calificar después de "golpe de Estado parlamentario" la toma
del poder por parte de Franco. Posteriormente, anunció la
convocatoria de un "gabinete por la
restauración democrática".
El destituido presidente anunció que no asistirá
el próximo viernes a la cumbre del
Mercosur, de cuya participación ha sido excluido Paraguay
por decisión de sus otros socios en el bloque suramericano.
"No quiero que mi presencia influya en lo que van a deliberar mis
compañeros", dijo Lugo en declaraciones a Radio 10, de Buenos Aires.
Críticas
internacionales
El relevo de poder ha sido
cuestionado por varios países sudamericanos. Argentina,
Brasil, Uruguay, Chile, Venezuela y Colombia han retirado o llamado
a consultas a sus embajadores. EE UU se ha mostrado "preocupado" por
la rapidez y los cuestionamientos hechos al proceso del juicio
político que llevó a la destitución de Fernando Lugo como presidente
de Paraguay y aseguró que consulta con sus aliados de la OEA qué
medidas tomar al respecto.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA),
José Miguel Insulza, aseguró que el organismo no
tiene atribuciones para intervenir en Paraguay. Mientras
los embajadores ante la OEA debatían qué hacer, la lista de países
que han tomado medidas contra el nuevo Gobierno
paraguayo se engrosó con
Cuba.
Además de Cuba han retirado embajadores los Gobiernos de
Argentina, Venezuela y Ecuador,
y otros como Chile, México,
Colombia, República Dominicana, Uruguay, Perú y Brasil han
anunciado que llamaran a consulta a los suyos.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció
este domingo el cese inmediato del
envío de combustibles a Paraguay
y la presidenta de Costa
Rica, Laura Chinchilla, reiteró que su Gobierno observa
"visos de golpe de Estado" en Paraguay.
Tampoco el gobierno de Nicaragua
reconoce a Franco.
El nuevo presidente paraguayo pidió respeto a los estados
vecinos. "Se puede castigar a una persona, pero
no es justo castigar a 6.200.000 y al país más pobre de la
región", dijo Franco en una entrevista publicada por el diario
Clarín.
El Gobierno español apoya a Mercosur y subraya su "preocupación"
por la "debilidad" de las garantías
procesales del expresidente. "Subrayamos nuestra
preocupación por la, entre comillas, debilidad de las garantías
procesales", indicó el ministro de Asunstos Exteriores, José Manuel
García-Margallo.
Asunción, en calma
Aparte de los pocos cientos de manifestantes ante el canal
público, en Asunción (capital del país) reinó en las horas
posteriores a la destitución de Lugo la tranquilidad. Los medios de
comunicación del país no informaron
de protestas ciudadanas en otras ciudades y las
televisiones privadas cesaron la cobertura al minuto del primer
momento de crisis, retornando a su programación habitual.