Todos tratamos de ahorrar unos euros comprando, siempre que es
posible, objetos de segunda mano.
Un total de 13,5 millones de españoles —un 38,2% de la población
adulta— compran productos usados previamente como
consecuencia de la crisis en los últimos años. El número de clientes
que acude a este mercado ha experimentado "un notable aumento" desde
2008, según se desprende del estudio 'La compraventa de la segunda
mano en España' de Cash Converters.
Ya sea a través de Internet o establecimientos especializados,
nueve de cada 10 personas que se decantan por la compra de artículos
de segunda mano lo hace en busca del deseado 'chollo'. Entre los
artículos más habituales en el mercado de compraventa de productos
usados destacan los teléfonos móviles.
Sin embargo, aunque el precio sea muy atractivo, hay objetos que
es mejor no comprar de segunda mano. Por su fragilidad o por
higiene, hay productos por los que es mejor desembolsar el precio
completo y llevárnoslo a casa nuevo. Estos son algunos ejemplos:
1.- Ropa interior y trajes de baño
Estas prendas jamás deben ser compradas de segunda mano. No solo
desconocemos su procedencia, sino que están en contacto con partes
íntimas muy delicadas y pueden dar lugar a infecciones. Estos
textiles pueden estar infestados de ácaros, piojos, contener algún
tipo de químico e incluso bacterias, que al contacto con la piel
pueden provocar, en el mejor de los casos, una dermatitis.
2.- Colchones
Son nidos de ácaros, chinches, piojos y bacterias que pueden causar
severos daños a la salud. Aun comprándolos de primera mano, los
expertos recomiendan cambiarlo cada 8 o 10 años. Además de ser más
higiénico, un colchón nuevo nos ahorrará problemas de sueño y de
espalda.
3.- Sillas y sillones tapizados
La compra de muebles de segunda mano la debemos limitar a aquellos
que se puedan limpiar y desinfectar fácilmente. De hecho, la
limpieza de sillas y sillones tapizados es muy delicada: si hay gran
cantidad de ácaros o insectos de cama, no suele bastar con métodos
de limpieza convencionales.
4.- Zapatos
También tienen contacto directo con la piel del usuario. A simple
vista es imposible saber si contienen los hongos causantes del 'pie
de atleta' o infecciones en las uñas o bacteria.
5.- Productos para bebés
Todos los padres hacen lo mismo: los compran, los utilizan y los
almacenan. La mayoría espera volver a utilizarlos de nuevo algún
día. Si no es así, en ocasiones optan por venderlos. Sin embargo,
las normativas de consumo para estos productos destinados a los más
vulnerables han evolucionado mucho en los últimos años. En algunos
casos, productos que antes se comercializaban sin problema ahora
están vetados por su peligrosidad, como los biberones que contienen
bisfenol A.
6.- Artículos deportivos
El calzado, los guantes, los aparatos de musculación y las prendas
deportivas se amoldan al cuerpo de su dueño. Si los compras de
segunda mano corres el riego de que no te queden bien o estén en
malas condiciones. Además, estos objetos también están en contacto
con el sudor de las personas y, si no se tiene una higiene adecuada,
también pueden ser portadores de infecciones.
7.- Cascos de bicicleta
Un casco de bicicleta está diseñado para romperse al absorber el
impacto de un golpe. En ocasiones se forman pequeñas grietas, casi
inapreciables, que hacen que su eficacia se reduzca. Por esta razón,
los expertos recomiendan cambiarlo siempre que sufra un impacto
fuerte aunque aparentemente no tenga daños. Cuando compramos una de
estas 'chichoneras' de segunda mano no tenemos garantías sobre su
estado real.
8.- Ruedas
Los neumáticos usados son una verdadera ganga, en comparación con el
precio de unos nuevos. Sin embargo, unas ruedas con la 'goma'
desgastada son menos fiables en condiciones adversas como la lluvia.
Esta recomendación se puede extender a otros repuestos de
automoción usados que, aunque parezca que están en buenas
condiciones, nos pueden salir defectuosos y obligarnos a comprar uno
nuevo, lo que implica un doble gasto.
9.- Ordenadores portátiles
Cuidado con los ordenadores usados. Tienen partes móviles que s
e
desgastan con el tiempo y el uso. Un portátil se abre y se cierra
cientos de veces al mes. Incluso sin señales de alerta aparentes, un
material frágil se puede romper o dejar de funcionar sin motivo de
un día para otro. Eso además de posibles problemas con la placa
base, virus o cualquier otro asunto común en asuntos de informática.
No sabes que uso se le dio anteriormente al equipo, y puede que
funcione bien durante un tiempo, pero no tienes ninguna garantía.
10.- Software
Adquirir software de segunda mano, aunque sea original, no es una
buena idea. Normalmente cuentan con un número de serie que una vez
activado en un ordenador lo hace inservible en otro equipo.