El Banco Central Europeo anunciaba este mediodía una medida
histórica: los tipos de interés se rebajan al 0,75%. Es la primera
vez en la historia del euro que la institución baja este porcentaje
del 1%; nunca se había visto, como tampoco se había visto una crisis
económica en la eurozona de tal calibre.
No obstante, entre este baile de cifras
macroeconómicas, muchos se preguntan. ¿Qué me supone esto?
¿Realmente me afecta? La respuesta es sí, y te explicamos por qué.
Créditos más baratos
Como cualquiera que haya dado clase de economía en el instituto o en
la universidad, se enseña siempre que los tipos de interés son
realmente el precio del dinero: cuanto más altos, más caros y
viceversa. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente, los tipos de interés
del BCE marcan el valor del dinero que esta institución presta a los
demás bancos del mundo; entre ellos los españoles. Por tanto, si a
los bancos españoles les prestan dinero de una manera más barata, tú
también saldrías ganando con créditos a un tipo de interés más bajo.
Menos oportunidades para ahorrar
De la misma manera, si te prestan dinero más barato, tú también se
lo prestarás con una rentabilidad menor. Es decir, si quieres
ahorrar, lo que ganarás en intereses será menor porque lo que te va
a ofrecer un banco no va a ser tan jugoso, así que cuidado: si
alguna entidad te ofrece un chollo de depósito, lo más probable es
que esté en problemas, con muchas necesidades de liquidez.
Hipotecas más baratas
Uno de los datos más positivos: al bajar estos tipos de interés,
debería también bajar el tipo de interés interbancario, es decir, el
que se prestan los bancos entre sí, por lo que si tienes una
hipoteca contratada, lo más probable es que el euríbor se ponga en
los niveles más baratos de su historia durante este mes (ahora mismo
está al 1,2%). Otro caso distinto es que quieras contratar una
hipoteca ahora mismo: la debilidad de la banca y la alta morosidad
de los clientes ha provocado que los requisitos sean mucho mayores
¿Aumento del consumo?
La teoría dice que las políticas monetarias activas o de expansión
(con tipos de interés bajos) fomentan el consumo en vez del ahorro.
De esta manera, si tienes dinero y no te dan rentabilidad por él, es
más fácil que lo gastes, estimulando la demanda y el crecimiento
económico. No obstante, en España hay un problema que, aplicado a la
práctica, deja a la teoría en entredicho: los altísimos niveles de
paro. Más claro: para decidirse entre consumir y ahorrar, hay que
tener esa posibilidad; es decir, hay que tener dinero, y los
españoles pasan ahora mismo por uno de los momentos más críticos de
su historia. Solo hay que ver que esta semana el Banco de España ha
demostrado cómo la tasa de ahorro de las familias españolas se situó
en negativo en el primer trimestre del año, algo que no ocurría
desde 2005.
¿Precios más caros?
Cuando se estimula la demanda y sube el consumo, los precios
terminan subiendo. Es una regla clásica que siempre ha tenido en
cuenta el BCE en su empeño por controlar la inflación. El problema
está, al igual que antes, en la fuerte recesión a la que está
sometida España. Si hay dinero, aumentaría el crecimiento y también
los precios, pero es cuando nos chocamos con el paro
La crisis de los bancos españoles
Es, quizás, la clave más importante que puede dejar en puros fuegos
de artificio la bajada de los tipos de interés. De nada sirve todo
esto si realmente las instituciones que sirven de canalizadoras del
crédito (los bancos) están completamente ahogadas y al borde de la
quiebra. En este sentido, aquellas entidades que soliciten el famoso
rescate no podrán aprovecharse del tirón, porque mientras todo esto
ocurre ellas tendrán que pagar por otra parte unos intereses de
entre un 3% y un 4%, provocando que el crédito a los clientes no
fluya ni de lejos con la misma facilidad.