Eso sí, ahora se miden más más los riesgos, y más tras las
pérdidas de miles de euros
por parte de ahorradores que dejaron todo su capital en
participaciones preferentes.
No obstante, la situación actual ha servido a muchos ahorradores
particulares para elegir productos más seguros y buscar estrategias
de inversión algo menos rentables
pero más firmes.
Los productos
Algunos de los productos financieros que no pueden faltar en la
estrategia de inversión de un
ahorrador particular conservador son los siguientes:
- Deuda pública: la deuda pública española está
en la actualidad muy atractiva, teniendo en cuenta que su relación
riesgo/rentabilidad es bastante equilibrada. A pesar de que muchos
tengan cierta desconfianza en invertir en este tipo de productos, la
probabilidad de una pérdida de los ahorros invirtiendo en deuda
pública nacional es muy improbable. Además
el Estado avala al 100% a los
inversores.
- Depósitos a plazo fijo: siguen siendo el
producto estrella de los ahorradores más convencionales. Si se desea
una rentabilidad segura,
durante un plazo determinado y unas buenas condiciones en su
producto de ahorro, los depósitos son la mejor opción.
Nuestro capital está asegurado por el Fondo de Garantía de
Depósito, garantizando 100.000 euros por persona y entidad
financiera, en caso de un
hipotético cierre de la entidad o banco donde hayamos
contratado el depósito. Aún después de la restrictiva Ley Salgado a
los depósitos de alta rentabilidad, todavía es posible encontrarnos
con depósitos sin vinculación y con una alta remuneración, superando
el 4% en muchos casos.
- Fondos de inversión: cada están más pensados
para el inversor particular. Hay una gran variedad de fondos de
inversión, entre los que podemos escoger aquel que mejor se adapte a
nuestro perfil y necesidades individuales, desde los más
conservadores como los fondos de renta fija, pasando por los
garantizados o los que suponen algo más de riesgo como son los
fondos de renta variable.
El único inconveniente que podría existir en este tipo de
productos es que el ahorrador debe
tener un cierto conocimiento del mercado, así como los
depósitos no requieren de ningún tipo de instrucción previa
demasiado amplia acerca del mercado o de las particularidades del
producto.
- Acciones en bolsa: no son productos complejos
pero si pueden tener un cierto componente de riesgo. Por eso es
importante conocer bien los aspectos y características de los
títulos que hemos adquirido. La ventaja de invertir en bolsa es la
liquidez, ya que podremos compra y vender nuestros títulos con total
facilidad.
Recomendaciones para invertir
Antes de invertir es necesario saber lo que se está comprando y
contratando. El consumidor debe solicitar toda la
información necesaria y pedir asesoramiento a la entidad
para poder entender mejor el producto en el que queremos invertir.
Para los inversores menos experimentados lo mejor es acudir a
productos no complejos como las acciones, pagarés, deuda pública o
fondos de inversiones.
Los
productos más complejos
como los Hedge Funds, las participaciones preferentes, la deuda
subordinada o los Fondos de Inversión Libre, es mejor dejarlos a
inversores con más trayectoria.
Aunque la entidad tiene la
obligación de hacer pasar al cliente por un test de idoneidad
para la inversión elegida, debemos ser el consumidor en primera
instancia, los que hagamos una pequeña reflexión acerca de nuestra
capacidad de ahorro, nuestra necesidad de liquidez, nuestros
conocimientos del mercado, el grado de aversión al riesgo y el plazo
por el que queremos invertir.