En época de crisis, las grandes superficies han encontrado un
producto que ha disparado sus ventas. Aunque los fabricantes de
cosmética animal ya conocían su uso en humanos, desde hace unos
meses el champú para caballos ha vivido un verdadero boom. Mientras
los consumidores alaban sus prodigiosas propiedades, los
dermatólogos minimizan sus efectos.
Se conoce popularmente como champú de
caballo, aunque la loción que se ha comercializado para uso humano
está compuesta, entre otras sustancias, por biotina, una vitamina
del grupo B que interviene en el metabolismo de los hidratos de
carbono, grasas, aminoácidos y purinas.
De un uso exclusivamente veterinario, para conseguir un aspecto
suave y sedoso de la crin y la cola del caballo, ha pasado, tras un
boca a boca voraz y su comercialización en varias grandes
superficies, a ser recomendado por los gurús de la moda y la
estética por sus supuestos efectos en el cabello: mayor brillo, más
fuerza, protección contra la caída, etc.
El pasado 2 de febrero, la ilusión popular por el milagroso jabón
se dio de bruces con la ciencia, cuando la Academia Española de
Dermatología y Venereología (AEDV) emitió un comunicado en el
manifestaba una postura escéptica sobre sus propiedades: "Los
champús son unos cosméticos que sirven para lavar el cabello. En
algunas ocasiones pueden ser beneficiosos en el tratamiento de
patologías de cuero cabelludo, pero en modo alguno tiene eficacia
sobre la caída del cabello ni sobre su prevención".
Sin embargo, las virtudes de este champú han sido ensalzadas de
forma recurrente por miles de consumidores en foros y blogs.
Hasta se le ha atribuido la capacidad de acelerar el ritmo de
crecimiento del cabello.
Es ahí donde se ha desatado la polémica. "La biotina no se
absorbe a través del cuero cabelludo, por tanto no sirve añadir esta
sustancia a ningún champú, ya que este no tendrá ninguna propiedad",
afirma a SINC Ramón Grimalt, dermatólogo y coordinador del Grupo
Español de Tricología de la AEDV. "Hacer creer a la gente que les va
a mejorar la salud del pelo es falso".
La culpa la tiene la biotina, pero ¿de verdad se ha anunciado
este champú como un milagro contra la caída del cabello? Guillermo
Picabea, portavoz de los laboratorios Bilper y veterinario de su
gama de cosmética animal Menforsan, que comercializa uno de los
champús de caballo más vendidos, no entiende la controversia:
"Siempre hemos dejado claro que se trata de un efecto capilar, de la
raíz a la punta. En ningún caso se ha afirmado algún efecto sobre la
caída".
La historia del éxito
"Tras años de comercializar el champú para caballos, registrado
para consumo zoosanitario, y dado el interés de algunas grandes
compañías, se adaptó la fórmula al consumo humano. Sabemos que su
venta es buena, los comerciantes están contentos", aclara Picabea.
"Queremos dejar claro que en ningún caso se ha vendido como
crecepelo ni anticaída, sino para mejorar ciertas cualidades
cosméticas, como anuncia el envase".
Lo cierto es que en la publicidad del champú, 'acusada' de fraude
por algunos expertos, no hay ningún tipo de alusión sobre la caída o
el crecimiento del cabello. El envase, que lleva una etiqueta con
una cabeza de caballo, tiene un lema directo y conciso: "Protege,
fortalece y abrillanta".
"Parece que todo se debe a la opinión de los usuarios descrita en
numerosos foros y blogs, pero son opiniones personales de los
consumidores que nosotros en ningún caso hemos hecho públicas",
continúa Picabea. "Tenemos claro que se trata de una moda, como fue
la baba de caracol o la queratina. El problema es que no se meten
con otras marcas ni otros tipos de champús que sí anuncian efectos
milagrosos".
Ninguna contraindicación en su uso
Desde el laboratorio quieren dejar claro a los consumidores que
no existen efectos secundarios ni perjudiciales en el uso de esta
loción en humanos. Este parece ser el único punto en común con los
expertos. "¿Contraindicaciones? No, que yo sepa, aunque si no
conocemos su composición y pH no lo podemos asegurar", subraya Juan
Ferrando, miembro de la AEDV.
Las cualidades cosméticas no preocupan a los dermatólogos. "Es
como si alguien se quiere poner una mascarilla -aclara Grimalt-.
Esto no afecta a la salud del pelo sino que mejora el aspecto.
Mientras que se tenga esto claro, no hay problema".
Efectos no contrastados
Hasta el momento, no existe ningún estudio que avale o desmienta
sus propiedades. "Es cosa de los dermatólogos empezar a investigar
si los efectos que miles de usuarios achacan al champú tiene
fundamentos científicos", comenta el veterinario de los laboratorios
Bilper.
"Sus propiedades se podrían estudiar fácilmente mediante
microscopía electrónica, con microanálisis de rayos X, por ejemplo",
apunta Ferrando, aunque los expertos se mantienen firmes en que en
ningún caso la biotina se absorbe por el cuero cabelludo.
¿Y qué hacer si lo que le preocupa es la caída?
"Ante la pérdida de cabello, se debe acudir al médico para que
analice por qué se cae el pelo y, si existe una causa corregible,
seguir un tratamiento", insiste Grimalt. "El especialista tiene que
ser el que diagnostique y luego, si es necesario y posible, aplicar
el tratamiento y no perder el tiempo en darse lociones supuestamente
mágicas".
¿Por qué compramos cosméticos?
Un estudio del año pasado de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)
afirmaba que las consumidoras de cosmética
compran estos productos principalmente por razones emocionales. El
trabajo, que se realizó sobre cremas faciales (hidratantes y
nutritivas, con o sin base de color, y antiarrugas) y cremas
corporales (reafirmantes y anticelulíticas), revela que entre las
emociones positivas que provocan los productos de belleza se destaca
la sensación de bienestar derivada de la eliminación o reducción de
los sentimientos de preocupación y culpa, que es la variable que más
influye.
Paradójicamente, los autores señalan que, para que la marca pueda
proporcionar esta experiencia emocional positiva, ha de crear
primero en la consumidora sentimientos negativos sobre sí misma,
tales como la preocupación y la insatisfacción con su aspecto. Desde
el punto de vista utilitario, los investigadores observaron que
enfatizar en el diseño de los envases (atractivos, que hagan parecer
al producto o la marca técnicamente superior, excepcional y única)
interviene también a la hora de la compra.