La erupción solar ocurrió aproximadamente a las 04.00 GMT del
lunes y la radiación está impactando en nuestro planeta con tres
efectos
distintos en tres momentos diferentes, dijo el Centro de Predicción
de Meteorología
Espacial de la Administración Nacional del Océano y la
Atmósfera (NOAA).
La radiación incide sobre todo
en los satélites y los astronautas en el espacio. Puede
causar problemas de comunicación a los aviones en vuelos
transpolares (los que atraviesan el polo norte), según un físico del
Centro, Doug Biesecker.
La radiación de la tormenta del domingo llegó a la Tierra una
hora después, y probablemente continuará hasta el miércoles.
Los niveles son considerados
intensos, pero ha habido otras tormentas más fuertes. Es la
más intensa en cuanto a radiación desde mayo de 2005.
La radiación —en forma de protones— llega desde el Sol a 150
millones de kilómetros por hora.
"Todo el volumen del espacio entre aquí y Júpiter está lleno de
protones y uno no se libera de ellos así sin más", comentó Biesecker.
Es por eso que los efectos se prolongarán un par de días.
Cirujanos espaciales y expertos solares de la NASA estudiaron los
posibles efectos y determinaron que los seis astronautas que están
en la Estación Internacional Espacial en órbita no necesitan hacer
nada para protegerse de la
radiación, informó el portavoz Rob Navias.
La erupción solar viene seguida de
tres movimientos, explicó
Antti Pulkkinen, físico de la NASA en Maryland y en la Universidad
Católica.
Primero se produce la radiación
electromagnética. Después se emiten los
protones. Finalmente
se desprende el plasma de la
superficie solar, que suele viajar a 1,6 a 3,2 millones de
kilómetros por hora, pero esta tormenta es particularmente veloz y
despide a 6,4 millones de kilómetros por hora, dijo Biesecker.
Es el plasma el que causa buena
parte de los problemas en Tierra, como apagones. En 1989,
una tormenta solar causó un apagón masivo en Quebec.
Este desprendimiento probablemente será moderado, aunque con la
posibilidad de intensificarse, agregó.