Después de ganar su primer partido desde su derrota en la final
del Abierto de Estados Unidos en septiembre pasado, Serena
Williams reconoció que no se entusiasma con el rigor de prepararse
para otra temporada pero que no puede vivir sin el tenis.
Después un mal arranque de partido, la estadounidense reaccionó
para vencer el lunes 6-2, 6-3 a la sudafricana Chanelle Scheepers en
su debut en el torneo de Brisbane.
Apenas necesitó 68 minutos para cerrar el partido, pero tras el
mismo sus palabras en rueda de prensa dejaron un reguero de dudas
sobre su futuro.
"No me gusta entrenar"
"No es que ya no esté loca por el tenis. Aquí estoy, ya
que no puedo vivir sin él", afirmó Williams riéndose. "Nunca me
gustó el hacer deporte y nunca comprendí cómo me convertí en una
atleta", señaló Serena. "No me gusta entrenar, tampoco el trabajo
físico. Pero si se trata de una actividad en la que requiera estar
sentada o salir de compras, ahí sí soy excelente", añadió.
Williams ha adelantado que reducirá su agenda de torneos para
2012. "Sólo quiero hacer otras cosas a las que me dedico", dijo
Williams. "Eso me ayudará a seguir bien motivada. Siempre me he
preparado para la vida tras retirarme del tenis". La estadounidense
anunció este martes que se da de baja del torneo de Brisbane debido
a una lesión en el tobillo izquierdo, una situación que le hace ser
duda para el Abierto de Australia.