Las grandes compañías tecnológicas, además de desarrollar y
comercializar importantes productos año tras año, dedican cuantiosas
sumas de dinero a la investigación de sistemas que en el presente
parecen propios de la ciencia ficción pero que
poco a poco se van acercando a la
realidad: capas de invisibilidad, dispositivos con forma de
lentilla, móviles 100% táctiles, mejoras en los procesos de
levitación cuántica, sofisticados androides de película...
En esta línea futurista, Microsoft ha mostrado sus últimos
avances en una sorprendete tecnología, los hologramas que pueden
"tocarse" o, más exactamente, manipularse mediante movimientos de
las manos. El proyecto, denominado
Vermeer, consiste en una base que es capaz de proyectar
una imagen tridimensional
y que puede ser alterada mediante movimientos de las manos y los
dedos.
El invento produce una ilusión óptica que flota en el aire y que
puede verse desde cualquier punto
sin necesidad de usar gafas especiales y sin que exista una pantalla
o un cristal especial de por medio, por lo que recuerda a una
versión preliminar de
los hologramas que aparecen en las películas de Star Wars.
El efecto visual se combina con
la tecnología de Kinect, el sistema de detección de
movimientos de Microsoft, para lograr un efecto táctil en las
imágenes proyectadas. En el vídeo demostrativo puede verse, por
ejemplo, cómo una persona hace girar un diminuto globo terráqueo con
el dedo.
El sistema se encuentra en fase
experimental, por lo que aún existe un gran margen de
mejora en aspectos como el parpadeo de las imágenes o la complejidad
de las proyecciones.