Si tienes una hija de unos 5 años, probablemente te haya pedido
en más de una ocasión una Barbie como regalo. La popular muñeca
creada a fines de los años 50 tiene una gigantesca variedad de
modelos, que van desde las muñecas clásicas a las más modernas,
Barbies con mil peinados, estilos
de ropa y profesiones.
Sin embargo, no estamos todas. La pregunta que han lanzado una
serie de mamás y papás es:
¿podríamos lograr que nuestras hijas quisieran una Barbie calva?
Se trata de personas concienciadas en la lucha contra el cáncer
que han puesto de manifiesto esta falta, y están empujando a la
marca a sumarse a la visibilización de la enfermedad, sobre todo
cuando afecta a niños: piden crear una Barbie calva. Han abierto una
página para ayudar a la campaña y promueven la creación de esta
muñeca para, entre otras cosas, ayudar a los niños que sufren cáncer
a lidiar con la enfermedad.
Digamos que tenemos un hijo con
leucemia: las niñas y niños que, por ejemplo, han quedado
sin cabello debido a los tratamientos, ¿no se sentirían menos
extraños y apartados si un icono de la cultura tan poderoso como
Barbie tuviera una versión como ellos?
Es más: estas familias también piensan que serviría para que
otros niños que, afortunadamente, no están afectados por la
enfermedad, miraran a un niño que ha pasado por la enfermedad de
manera menos extraña. Esa mirada
es, de seguro, una de las fuentes de dolor.
Esas muñecas nos han enseñado muchos modelos, desde la princesa a
la rockera, desde la doctora a la socorrista. Con un muñeco que
encarne un "modelo" no ortodoxo,
una idea de belleza diferente, muchos niños y niñas podrían sentirse
mejor.
Recuerdo que en mi clase de Primaria, había un niño al que una
vez se le cayó el peluquín, mientras jugaba al fútbol. Nadie sabía
que había sufrido pérdida del pelo. Muchos niños se rieron de él.
Una Barbie calva (u otro tipo de muñecos) podría ayudar a parte de
la sociedad a aceptar de una manera más natural la diferencia.