Artistas, políticos y seguidores de la cantante Chavela Vargas
han lamentado la muerte de una artista que tocó el corazón de los
mexicanos y cuya música y espíritu "vivirá por siempre".
Chavela Vargas, quien falleció
el domingo a los 93 años en un hospital de la ciudad
mexicana de Cuernavaca debido a un paro respiratorio, recibirá un
homenaje de cuerpo presente el
próximo martes en el Palacio de Bellas Artes de México.
El presidente mexicano, Felipe
Calderón, lamentó "mucho el fallecimiento de Chavela
Vargas" a través de su cuenta de la red social Twitter.
"Como ella dijo: no muere,
trasciende. Se queda con nosotros en sus canciones", apuntó
el mandatario, mientras que la presidenta del Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes (Conaculta),
Consuelo Sáizar, anunció en la misma red el funeral de
cuerpo presente.
"Siempre vivirá en nosotros!!", aseguró la
intérprete mexicana Lila Downs
en su cuenta de Twitter, una de las primeras en reaccionar a la
muerte de la cantante de origen costarricense que llegó a México
cuando era una adolescente.
Paulina Rubio también aludió a la partida de la intérprete de temas
como La Llorana, Macorina y El último trago,
de quien recordó que había llegado
a México para morir.
Y es que Vargas, quien nunca tuvo
miedo a la muerte y consideraba que este momento le
permitiría trascender, llegó a México el pasado 26 de julio después
de casi un mes en España, adonde había viajado para ofrecer en
Madrid el que fue su último concierto.
"Tu música sigue viva x siempre!",
señaló Rubio también en Twitter, donde el español Joaquín Sabina
escribió "Descanse en paz, Chavela
Vargas".
Graco Ramírez, el próximo gobernador del central estado de Morelos,
donde Chavela vivió los últimos años de su vida, se sumó a la ola de
reacciones y lamentó "la pérdida de
una mujer valiosa para el espíritu de los mexicanos".
"Vuela alto, Chavela Vargas, te
extrañaremos!", añadió el político izquierdista.
La mexicana Julieta Venegas, el uruguayo
Jorge Drexler, el
argentino Diego Torres, el
colombiano Carlos Vives y
los españoles Alejandro Sanz,
Ismael Serrano y Dani Martín son algunos de los artistas
que con sus tuits han rendido homenaje a la cantante.
"Noo, no me lo digan.. Ah ya se
me torció el alma.. Adiós chavela.. bonito viaje nos
dejaste maestra.. Vuela Señorona.. Y dile al mundo: ahí te quedas..
Hasta siempre Chavela.. Ya no me lo digan", ha escrito Alejandro
Sanz.
"Murió Chavela y con ella un pedazo de mi infancia...sus
canciones se escapaban de un tocadiscos del cuarto de mis papas!",
ha añadido Carlos Vives.
Un icono cultural
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)
destacó en un comunicado que Chavela Vargas "fue
una de las voces más
representativas de México" y "pionera del género
vernáculo".
La Secretaría de Cultura del Distrito Federal también expresó su
consternación de La Chamana
(hechicera y curadora), a quien describió como un
"icono de la cultura popular
mexicana" que llevó a los grandes escenarios del mundo la canción
ranchera y el bolero.
Recordó que presentó en diferentes países con cantautores como
Sabina y Miguel Bosé, y su música fue retomada por directores de
cine como Almodóvar, Julie Taymor y Werner Herzog.
En la cuenta de Twitter de la intérprete, su gente más cercana
escribió que "Chavela se fue y lo hizo como las grandes: con su
medallón de chamana y con su jorongo rojo puesto. Viva #LACHAMANA".
"Aquí termina mi historia que comenzó de la nada, dame la mano
#LLORONA, que vengo muy
lastimada", señala la cuenta donde unos minutos antes se anunciaba
que ya "se ha ido gran dama Chavela Vargas".
En su último encuentro con los medios en su casa de Tepoztlán
(Morelos), Chavela pidió que la despidieran con esa canción popular
mexicana que inmortalizó: "Tápame
con tu rebozo, Llorona, porque me muero de frío".
"Adiós volcán"
El cineasta Pedro Almodóvar se ha despedido de su amiga Chavela
Vargas con una sencilla dedicatoria colgada en el perfil de Facebook
de su productora El Deseo y titulada "adiós
volcán".
Almodóvar recuerda que desde que la encontró "en el diminuto
backstage" de la madrileña Sala Caracol,
lleva veinte años despidiéndose de
ella, "hasta esta larguísima despedida bajo el sol abrasivo
del agosto madrileño".
"Chavela Vargas hizo del
abandono y la desolación una catedral en la que cabíamos
todos, y de la que se salía reconciliado con los propios errores",
escribe el director de cine sobre su amiga la cantante mexicana de
origen costarricense.
Al prescindir de los mariachis en las rancheras, señala, Chavela
"cambió hasta tal punto el compás original que de una canción
pizpireta y bailable ("Piensa en mí")
se convirtió en un fado o una nana dolorida".
"Ningún ser vivo cantó con el debido desgarro al genial José
Alfredo Jiménez como lo hizo Chavela", asegura Almodóvar, quien
recuerda los versos de esa canción: "Y si quieren saber de mi
pasado, es preciso decir otra mentira. Les diré que
llegué de un mundo raro, que no sé del dolor,
que triunfé en el amor y que nunca (Yo nun
ca,
cantaba ella) he llorado".
Para el cineasta, Vargas "se regodeaba en los finales, convertía
el lamento en himno, te escupía el
final a la cara", lo que provocaba en él, como espectador,
una experiencia que le "desbordaba; uno -dice- no está acostumbrado
a que te pongan un espejo tan cerca de los ojos".
"En su segunda vida", continúa, Vargas encontró en España "una
complicidad que México le negó" y sus canciones ganaron "en
dulzura", mientras que a lo largo de los años 90 Chavela "vivió esta
noche de amor eterna y feliz con nuestro país y, como cada
espectador, siento que esa noche la
vivió exclusivamente conmigo".
El director de cine manchego recuerda los momentos en que ambos
intentaban dejar de lado sus vicios: ella el alcohol y él el tabaco,
"éramos como dos síndromes de abstinencia juntos".
Subraya que en su última visita a Madrid, el pasado mes de julio,
durante una comida en casa de la peletera Elena Benarroch esta le
preguntó a Vargas si nunca olvidaba las letras de sus canciones y
ella le respondió: "a veces, pero
siempre acabo donde debo".
"Me tatuaría esa frase en su
honor", subraya Almodóvar, quien rememora las últimas
palabras que le dijo la mexicana en la Residencia de Estudiantes de
Madrid: "estoy tranquila. Una noche me detendré, poco a poco, sola,
y lo disfrutaré".
El cineasta, quien se despide de ella como "tu
esposo en este mundo, como te gustaba llamarme", concluye:
"la palabra detendré cayó con peso y a la vez ligera, definitiva y a
la vez casual; adiós volcán"