La subida impositiva del IRPF, los recortes de 10.000 millones en
Sanidad y Educación, la reforma laboral que redujo el coste del
despido, los ajustes presupuestarios de 27.000 millones, la amnistía
fiscal... las medidas económicas que ha tomado el Ejecutivo en sus
primeros cinco meses de gobierno no
se van a traducir en la
creación de puestos de trabajo.
Así se deduce de las cifras que ha ofrecido el Gobierno este
viernes. Las previsiones macroeconómicas incluidas en el Programa de
Estabilidad 2012-2015 aprobado por el Consejo de Ministros aseguran
que la tasa de paro se
situará en el 24,3% de la
población activa en 2012,
el 24,2% en 2013, el
23,4% en 2014 y el
22,3% en 2015.
Según estas magnitudes, esa cifra de desempleo del 22,3% estimada
para finales de 2015 —cuando finalice la legislatura ejercida como
mayoría absoluta por el Partido Popular—será mayor a la que se
encontró el Ejecutivo de Rajoy al entrar en el poder, ya que
al finalizar el tercer trimestre de 2011 la tasa de paro en España
era del 21,5%.
Los datos de previsión del desempleo para los próximos ejercicios
se han comunicado precisamente después de conocer que el paro ha
subido en 365.900 personas en el primer trimestre de 2012,
un 6,9% más, situándose el número
total de desempleados en 5.639.500
personas (un 24,44% de la población activa).
El Gobierno asegura en su
Programa de Estabilidad que el
empleo no se recuperará hasta 2014, ya que en 2013 todavía
caerá el 0,4%, mientras que un año después crecería a un ritmo del
0,7%. Sin embargo, el ministro De Guindos ha hecho hincapié en que
estas proyecciones son "extremadamente prudentes", porque el
Ejecutivo quiere ser "muy cauto".
Las cifras de De Guindos, sin embargo, no son las misma que
maneja Standard & Poors. La agencia de calificación, que este jueves
redujo dos escalones la nota crediticia de España, considera que la
debilidad de la recuperación económica prevista para España no
permitirá "que se genere empleo neto en el país hasta la segunda
mitad de la década".
De hecho S&Ps estima que la reforma del mercado laboral aprobada
en España "probablemente tendrá un impacto negativo a corto plazo",
añadiendo que su previsión de
desempleo para este años es del 25%, y no del 24,3% como cree el
Gobierno.
OIT: "España debe cambiar la política
económica"
Tras conocer el nuevo mal deto de desempleo en España, el
Director del
Instituto Internacional de Estudios Laborales (IIEL) de la
Organización Internacional del
Trabajo (OIT), Raymond Torres, ha afirmado que los datos
sobre la evolución del paro trimestral en España "simbolizan que hay
que cambiar el rumbo de la política económica".
Torres manifesta que no se puede
fundamentar solamente en la austeridad, al tiempo que
sostuvo que ésta es una política "que no ha tenido mucho efecto".
"Se pensaba que esos recortes iban a fomentar la confianza y la
inversión, crear mayor crecimiento en algún momento y empleo, pero
en realidad lo que está pasando es que
sigue cayendo la confianza y la
inversión", agregó el experto de la OIT.
El director del IIEL considera que la última reforma laboral "no
va a producir mayor crecimiento (del empleo) a corto plazo"
y que con el abaratamiento del despido "no se puede esperar en
ningún caso que pueda producir una creación de empleo", sino más
bien esperar "una destrucción de empleo porque evidentemente el
despido es más fácil".
"Hay poca oportunidad de empleo,
de crecimiento y de inversión en general en España", apuntó
Torres, que criticó que la reforma laboral se haya hecho con
"planteamientos ideológicos que no se corresponden con lo que se
sabe de las experiencias de reforma que sí han funcionado y que son
mucho más equilibradas".
Torres apostó por complementar unas pautas "razonadas y
razonables" de ajuste fiscal con una política de crecimiento
económico, y consideró que en España "hay margen" para ello. "Por
ejemplo, no habría que intentar
reducir los salarios, ya que cuanto más se reducen, más se reduce la
demanda y más cae la economía", argumentó.
En este sentido, puntualizó que pueden existir sectores en los
que el salario no se corresponde con la competitividad, aunque
insistió en que "en general es un error pensar que reducir salarios
va a mejorar la perspectiva económica de España".