Aunque haya ayudantes o espectadores, el parto es cosa de dos: tú
y tu hijo. Descubre qué siente el bebé mientras nace, alíate con él
y te será más fácil traerle al mundo.
Hubo una época en la que se creía que los bebés no sentían nada
en el parto, al no tener desarrollado el cerebro. Hoy sabemos que no
es así.
La psicóloga y escritoraCoks
Feenstra, con el asesoramiento del doctor
Juan Ignacio Zúñiga, tocoginecólogo,
nos explica qué sienten la madre y el niño en cada fase del parto y
cómo dar una cálida bienvenida al recién nacido para facilitarle su
adaptación al mundo.
Hoy sabemos que el bebé no nato
posee sensibilidad e inteligencia, acumula experiencias
desde el sexto mes del embarazo,
recuerda sensaciones experimentadas,
nota los cambios en su
rutina y, por supuesto, vive de
modo consciente el nacimiento.
El psicólogo que más ha estudiado al bebé en este tránsito que
supone el parto es David
Chamberlain, doctor en Psicología prenatal y perinatal.
Gracias a su exhaustivo trabajo podemos hacernos una idea de cómo lo
vive tu pequeño. Y en base a ello hemos elaborado esta información,
con claves que os ayudarán a los dos en cada fase del parto, desde
las primeras contracciones hasta su nacimiento.
LA MADRE Y EL BEBÉ CUANDO EL NACIMIENTO SE ACERCA
Tú notas que tu tripa ha descendido, su cabecita te presiona en
la pelvis, sientes una mezcla de emociones: miedo al parto, ilusión
por verle...
¿Qué siente el bebé que va a nacer?
Percibe tus emociones (se las transmites con las hormonas a
través de la placenta). Al desprenderse el tapón mucoso le llegan
con más claridad los ruidos de fuera, que despiertan su curiosidad.
Está en un estado de alerta positivo, casi sin moverse. Intuye que
el parto se acerca (es posible que lo desencadene él, con sus
mensajes hormonales) y busca la salida con la cabeza.
LA MADRE Y EL BEBÉ EN LAS PRIMERAS CONTRACCIONES
Te provocan un dolor parecido a la menstruación (dilatación de 0
a 4 cm). La tripa se pone dura y luego se relaja. El dolor, en la
zona lumbar, va y viene y aún es bastante soportable.
¿Qué siente el bebé que va a nacer?
Las paredes del útero le estrujan, sobre todo en la parte
superior, empujándolo hacia el canal del parto. Con cada
contracción, los vasos sanguíneos de la placenta se comprimen, el
bebé recibe menos oxígeno y su ritmo cardíaco se acelera. Cuando
pasa, vuelve la calma, igual que te ocurre a ti.
LA MADRE Y EL BEBÉ EN LA FASE DE DILATACIÓN
Dilatar de 4 a 10 cm puede llevarte bastantes horas. Las
contracciones son más intensas, largas y seguidas, tienes poco
tiempo para respirar y reponerte entre ellas y sientes malestar y
cansancio, quizá desesperación. Utilizas la respiración de jadeo
para aguantar las ganas de empujar.
¿Qué siente el bebé que va a nacer?
Nota las contracciones como ?oleadas de presión?. Es un masaje
que le tonifica, como un lameteo que estimula sus defensas y degrada
grasa de su cuerpecito, transformándola en energía. Con cada
contracción, su organismo libera catecolaminas, hormonas del estrés
que le ponen en alerta: así aumenta su resistencia, el corazón
bombea más sangre a las zonas que necesitan oxígeno (cerebro y
pulmones) y al nacer se desencadena rápidamente la respiración
pulmonar.
En otras palabras: su estrés en el parto no significa un
sufrimiento, igual que el dolor que tú sientes no significa que algo
vaya mal.
LA MADRE Y EL BEBÉ EN LA FASE DE EXPULSIÓN
Ya has dilatado 10 cm. Puede que te entre el pánico (¿y ahora
qué?), pero también es posible que recobres tus ánimos: por fin
puedes hacer algo, empujar con las contracciones.
¿Qué siente el bebé que va a nacer?
La presión es máxima, la salida estrecha, pero ya ve la luz al
final. La bajada por el canal del parto, girando para colocarse de
modo que los diámetros de su cabeza y de tu pelvis coincidan (sabe
cómo hacerlo, si le dejan tiempo), ha de ser para él un viaje
aterrador, que por suerte no dura mucho.
En una contracción asoma la coronilla; en la siguiente, con otro
giro, sale un hombro y se desliza fuera el cuerpo. Para él esta
salida es como bajar por un tobogán de cabeza. Una vez fuera del
útero, vive una sensación rara, nota que le falta su 'cueva
protectora'.
Se calma cuando le ponen sobre tu pecho y le rodeas con tus
brazos. Reconoce tu olor y tu voz y ahora siente tus caricias
directas sobre su piel.
LA MADRE Y EL BEBÉ EN EL ALUMBRAMIENTO
Te quedan unas últimas contracciones para expulsar la placenta,
pero son más llevaderas, tu cuerpo está impregnado de la hormona del
amor (oxitocina), que hace que sólo tengas ojos para tu recién
nacido.
¿Qué siente el bebé que acaba de nacer?
Las catecolaminas, aún presentes en su sangre, hacen que esté muy
receptivo para el contacto contigo. Te mira y escudriña tu cara con
gran interés durante un buen rato. Es un momento cumbre, el inicio
de un fuerte vínculo afectivo entre los dos que durará toda la vida.
Mira, en la siguiente página, los siete secretos para favorecer este
encuentro.
CÓMO AYUDAR AL RECIÉN NACIDO A ADAPTARSE A SU NUEVO
MUNDO
Descubre cómo puedes facilitar la adaptación de tu bebé recién
nacido a este mundo extraño, lleno de sensaciones desconocidas para
él.
SU PIEL CON TU PIEL Ponle desnudito sobre tu
cuerpo y arrópale con una mantita. El cambio al salir del útero ha
sido enorme, de 37 a 24 ºC, pero el contacto con tu cuerpo cálido le
ayuda a regular su temperatura. Mantenle contigo todo el tiempo que
puedas.
DÉJALE MAMAR Acércale un pezón a la boquita para
que lo huela y lo chupetee (todavía no sabe mamar, pero así
aprende). Y amamántale a demanda, es lo que necesita.
TODO A MEDIA LUZ Baja la intensidad de las
luces; en el útero vivía en penumbra y ahora la iluminación muy
potente le molesta.
SIN VOCES NI RUIDOS Cuando vivía dentro de ti,
los sonidos le llegaban amortiguados p
or
las paredes del útero, por eso ahora los ruidos y voces fuertes le
resultan atronadores.
TU VOZ, SU MÚSICA La conoce de su etapa
intrauterina (y la del papá), por eso le reconforta cuando le
susurras palabras de amor. Otro sonido familiar y tranquilizador es
el de tu corazón cuando apoya su cara en tu pecho.
TACTO AGRADABLE Es muy sensible al tacto con
superficies frías, duras o ásperas: una balanza de metal, una toalla
que rasca...
MOVIMIENTO SUAVE Cógele y déjale en la cuna con
suavidad (o se asustará) y acúnale con delicadeza, sin miedo, como
cuando se balanceaba en tu vientre.