El tímido que espera al amor de su vida. La lanzada que busca,
cada noche, una compañía diferente. O los que simplemente quieren
charlar un rato con alguien... Imagínenselos a todos, juntos y
revueltos, en un local con poca luz y mucho ruido: ¿cómo esperan,
con propósitos tan distintos, sacarle partido a una misma noche de
copas?
Para facilitar las relaciones afectivas en la inhumana y
atropellada sociedad actual han surgido durante los últimos años, y
como setas, los portales de
contactos. Los hay para todos los gustos: orientados a
jóvenes y maduritos, propicios a relaciones estables, indicados para
simples escarceos sexuales o, incluso, exclusivos para gente
emparejada que pretende ser infiel. En el futuro, parece,
se ligará por Internet o no se
ligará.
Mayoría de internautas
Meetic,
Badoo,
Parship,
Second Love... Aunque los nombres de cada portal varíen, los
pasos para una cita son similares.
Primero, el registro gratuito. Después, un largo cuestionario sobre
gustos, aficiones y urgencias del corazón. ¿Después? Esperar a que
el buzón electrónico se sature de mensajes de quienes desean
conocernos. ¿Nos pasa a nosotros lo mismo? Entonces, casi siempre,
queda pagar una cuota de
inscripción y lanzarse al ruedo.
Ese ruedo existe, y cada vez está más poblado. Según
María Rúbies, responsable
de comunicación de Parship,
"casi un sesenta por ciento de los internautas españoles han
visitado este tipo de páginas". Según sus datos, el usuario estándar
tiene entre 30 y 50 años, vive en una ciudad y ha estudiado una
carrera. Hay, eso sí, sectores que crecen más que otros. "Al
principio los más interesados eran los chicos", dice Rúbies, "pero,
por ejemplo, cada vez se registran más las mujeres con hijos. A
muchas ya no les apetece ir a un bar, una noche, a ver qué pasa:
prefieren algo más concreto".
Ese algo más concreto es, en el caso de Parship (se paga una
cuota de entre 15 y 35 a al mes), una relación estable.
Badoo, gratuito, parece
apuntar a relaciones esporádicas para los más jóvenes.
Meetic (34,90 a mensuales)
habla, incluso, de "enamorarse".
¿Mujeres, hombres? De todo. En Parship, por ejemplo, seis
de cada diez usuarios son féminas, pero no pasa lo mismo en los
otros portales. Lo que sí es cierto es, acepta Rúbies, que Internet
es un perfecto caldo de cultivo
sentimental para tímidos: "No les es fácil conocer gente, y
menos dar el primer paso. Pero en Internet no hay distancias: uno
puede ser sincero y exponer con claridad lo que busca". En todo
caso, Rúbies recomienda que el contacto virtual no se alargue
demasiado: "Si hay feeling", dice, "debe corroborarse cara
a cara. Que una relación se alargue indefinidamente en la Red acaba
generando falsas expectativas y eso, al final, es lo que genera más
chascos".
Pero no son solo los chascos lo que coarta a muchos: la
discreción, o el miedo a los desconocidos, siguen frenando a más de
uno. Sin embargo, desde todas estas páginas se insiste en que es el
propio usuario el que decide quién y cuándo podrá ver su perfil
completo o fotos; además, varios filtros de seguridad garantizan el
anonimato. Y otra cosa: no solo los equipos de cada web vigilan
abusos, sino que los propios usuarios pueden avisar, al ver algo
inapropiado, para que la web pueda bloquear o cancelar un perfil.
¿Fiabilidad total? No: uno puede cruzarse con lo que no buscaba,
como ocurre en la vida real. ¿O es que nunca nadie nos ha engañado
una noche?
La sal de la vida
¿Hablábamos de engaños? Eso fomenta
Second Love (cuyo lema es
La vida es corta: regálate un segundo amor). Nacida en
Holanda en 2008, se ha implantado en Argentina, Brasil o, desde
marzo de 2011, España, donde ya tiene 50.000 usuarios. Lo que
distingue a Second Love es acoger solo a
adultos comprometidos...,
pero interesados en otras persona. Como explica
Carla Couto, su portavoz
en España, "antes, muchos mentían sobre su estado civil en los
portales. Por eso creamos esta página: para los que no quieren
romper con su pareja, pero anhelan una aventura, acabar con la
monotonía y mejorar la autoestima".
Aquí, claro, no son recomendables nombres reales ni fotos
reconocibles, pero del resto se ocupa el portal: información cifrada
y una factura bancaria, de 29,90 a al mes, sin ninguna clase de
referencia. Sus usuarios son, de momento, tres varones por mujer,
pero según Couto, "se nivela".
Hay muchos otros lugares de encuentro: si se busca solo sexo,
Adultfriendfinder,
GetItOn o
C-Date. Solo para homosexuales,
Outpersonals o
EasyFlirt. Y más... Lo dicho: tantas horas perdidas en bares,
garrafón ingerido y calabazas recolectadas cuando, parece, lo fácil
era ligar desde casa.
No solo de momentos idílicos vive el amor: en una sociedad con
cada vez menos tiempo, el saber lo que el otro (y uno mismo) quiere
nos ahorra tiempo, dinero y
disgustos. archivo
Con siete minutos basta
Adiós a eternas conversaciones de barra: el
speedating (o citas
rápidas) está en España. ¿En qué consiste? En reuniones organizadas
donde, en una noche, hablamos con desconocidos con una sola premisa:
no más de siete minutos de charla. Cristina Muñoz, responsable de
7 citas, cuenta que pusieron su web en marcha hace seis
años, y les fue "bien desde el principio. Es algo muy práctico,
porque no hay engaños. Reunimos a siete chicos y siete chicas, de la
misma edad, y
pasan un rato divertido". ¿Efectivo? Parece que sí: "De los siete,
como mínimo te interesarán dos o tres, y eso se descubre enseguida",
asegura.
Daniel C: "No me gustan las masas"
"Soy vago y no me gustan las grandes aglomeraciones: por eso
probé a ver si, tanteando de forma más individual, conocía a
alguien", explica Daniel C, usuario de Meetic. "Al principio cuesta,
es difícil congeniar con alguien, y cuando se logra
lo mejor es quedar cuanto antes. Una relación por mail
es fácil y bonita, pero no sirve de nada".
Alejandra A. : "Es fácil dejar todo claro"
"¿Que cómo actuamos las chicas? Creo que tenemos más claro lo que
queremos, pero hay de todo", aclara Alejandra A., usuaria de Badoo.
"Desde las que van a degüello hasta las que buscan un príncipe azul.
La ventaja es que es fácil dejar las cosas claras desde el
principio, no como en un bar", añade.