Salir de compras por Internet para ahorrarse un dinero exige
pasar de largo por algunos escaparates virtuales, como los que
ofertan artículos que el consumidor debería poder testar con los
cinco sentidos…
Actualmente, se puede adquirir prácticamente de todo por
Internet, y, en general, a precios más bajos que en los
establecimientos a pie de calle. Pero hay transacciones, como las
siguientes, en las que el prometido ahorro 'online' acaba demasiado
a menudo en frustración:
Coches de segunda mano. Internet facilita el
hecho de pedir presupuestos o contactar con el vendedor de un
vehículo. Pero a la hora de decidirse a comprar, debe comprobarse
'in situ' el estado del automóvil: dar una vuelta en el coche,
realizarle una revisión, comprobar que todos los papeles están en
regla… Resulta muy arriesgado pagar por parte o la totalidad de
vehículo sin haberlo visto primero. Y no hay que ceder a la presión
de un vendedor que alega tener mucha prisa por hacer los trámites.
Puede moverle una intención de estafa.
Casas. Lo que destaca como un chollo 'online'
puede no serlo si se indaga más a fondo. Internet tiene muchos
recursos para buscar información y encontrar la 'letra pequeña' de
una 'superoferta' inmobiliaria. A través de la Red, el interesado
puede localizar problemas o denuncias que tuvo la finca, a sus
antiguos propietarios, comparar precios con otras viviendas
similares en la zona…
Libros. Los 'e-books' están de moda, pero
adquirir originales de forma online puede conllevar algunos
problemas. La compra no garantiza a veces la devolución del dinero,
ya que los establecimientos barajan la posibilidad de que consumidor
desee devolver el ejemplar después de leérselo. La afición a la
lectura, aunque sale más barata reconduciéndola a las librerías
virtuales, lo cierto es a los amantes del libro físico no les
compensa, y muchos acaban encontrando otras fórmulas de economizar,
como pedir prestada la obra a algún conocido o intercambiándola por
otro ejemplar a los interesados.
Promociones. ¿Regalos de última hora? Cuando se
buscan artículos concretos y se necesitan en fechas determinadas,
conviene valorar detenidamente la opción de comprarlos 'online'. Hay
que pensar lo que supondría dar ese obsequio tarde, contando con que
pueda haber algún error en el envío del paquete o que el producto no
esté en 'stock'. A veces no compensa arriesgarse con este tipo de
contratiempos en fechas clave en el calendario como la Navidad.
Productos de 'marca' baratos. Comprar algo de
diseño a muy buen precio puede salir caro si al final se trata de
una imitación. Detrás de gafas, bolsos u otros complementos con
grandes descuentos puede haber gato encerrado. ¿El artículo es
realmente original? En Internet, es difícil comprobar la calidad.
Una falsificación no puede detectarse si el producto no se tiene
delante.
Alimentos. Adquirir un menú a través de la Red
puede convertirse en una aventura. Se debe estar seguro de los
ingredientes que contiene, fecha de caducidad y las condiciones en
las que llegará el pedido (sobre todo si se trata de productos
frescos). Así se evitarán sorpresas gastrointestinales…
En cualquier caso, antes de hacer clic en 'pagar', la forma de
asegurarse un 'shopping' económico por Internet exige revisar las
condiciones del contrato de compra: si este contempla la posibilidad
de devolver el producto, el dinero, cuál es el importe de los gastos
de envío… Esto es lo que hace o no efectivo el ahorro en última
instancia.