Todas las fotografías de Cartier-Bresson, e hizo varios miles
durante su dilatada carrera, tienen un marco negro alrededor. No es
un capricho estético. Significa que la imagen fue compuesta en la
cámara y no recortada a posteriori
en el laboratorio. La precisión del marco está en la mirada y toda
edición debe ser realizada en la mente del fotógrafo, venía
a decir.
Momento decisivo
El maestro francés, impulsor de la idea del momento decisivo,
hasta el cual es necesario esperar con paciencia y valor, era un
devoto de la precisión. Todas sus fotos contienen los elementos
clave: luz y sombra, composición rigurosa,
número áureo y don de la oportunidad. Llamaba a la perfecta
combinación de todos estos factores "la geometría del momento".
Ese es el título elegido por el
Kunstmuseum de Wolfsburg (Alemania) para la exposición
Henri Cartier-Bresson. The Geometry of the Moment Landscapes
(Henri Cartier-Bresson. La geometría del momento. Paisajes),
que reúne un centenar de fotos.
Durante su carrera como fotógrafo, entre 1933 y 1999, Cartier-Bresson
viajó intensamente por
Europa, México, la India, China, Indonesia, los EE UU y la antigua
URSS. Nunca se separaba de su Leica y retrataba tanto a personas y
ambientes como paisajes. Estos últimos, sin embargo, son menos
conocidos que sus fotos humanas.
Las imágenes de
The Geometry of the Moment Landscapes, todas en blanco y
negro, muestran el rigor técnico aplicado a los paisajes. Como en
todas las fotos de Cartier-Bresson, éstas parecen modelos de
meditación, dispuestas de una manera que no puede ser otra.
Quizá por la búsqueda de un ejercicio visual meditativo, el
fotógrafo renunció, alrededor de 1973 y en la cúspide de su carrera
y del éxito, a la fotografía, para dedicarse al dibujo y la pintura.
Sólo sacaba la Leica de manera ocasional.