La selección sabe a oro. España
volvió a escribir este domingo su nombre con letras doradas
en la historia del baloncesto europeo al sumar su segundo Eurobasket
consecutivo, tras el título en Polonia 2009, y lo logró demostrando
ante Francia en la final de Kaunas que a día de hoy no existe rival
en el viejo continente (98-85). Incontestable e histórico, sólo a la
altura de las ya desaparecidas URSS y Yugoslavia, y la Lituania de
los años 30.
Hacía una semana que el combinado galo faltó a la ética de la
competición, se dejó ganar por 27 y se amparó a la estrategia para
evitar a Lituania en las semifinales. El billete a Londres bien lo
valía y el cometido fue a buen puerto, hasta la final. Allí ya no
hubo cuentas posibles: Juan Carlos
Navarro, MVP del torneo, y su equipo fueron letales ante un
Parker huérfano de ayudas (26 puntos).
En la sexta final de las últimas nueve competiciones
internacionales disputadas, Scariolo volvió a apostar por su estilo,
contundente al poste bajo y puntual como un reloj en el tiro de
tres, y se vio sorprendido de inicio por la rapidez del base de los
Spurs y las asociaciones con Noah en la pintura, doblando balones de
manera mecánica.
Hubo intercambio de canastas y precipitación en la circulación,
sobre todo en el cuadro español, hasta que Navarro, Pau y Marc
lograron materializar la renta más alta hasta el momento, de cinco
puntos. Aún así, Parker, en estado de gracia, amenazaba al actual
campeón de Europa monopolizando el ataque galo con 9 puntos al final
del primer cuarto y España necesitó al mejor Calderón, agresivo en
defensa y efectivo en el tiro, para cerrar el tiempo (25-20).
Apareció Ibaka tras el
parón para cortar de raíz el tráfico francés convirtiéndose en el
muro español y encadenando cinco tapones en apenas ocho minutos
sobre la pista. No hubo nervios en su vigésimo segundo cumpleaños.
En esos minutos, Francia sobrevivía de Parker y del relumbrón de
Batum, el único que esquivaba los martillazos del congoleño con
pasaporte español, mientras Noah empezaba a airear sus carencias
ante buenas defensas.
Corrió España y la renta se alargó a los 12 puntos, la máxima
hasta el momento, pero se deshizo por una falta andeportiva de Rudy
que provocó un parcial 0-7 francés. La regularidad de
Calderón resolvió en los
momentos clave junto a Navarro y gracias a un porcentaje de tiro de
2 superior a un 75% y, sobre todo, a la intensidad de Rudy y los
Gasol en la cancha rival. Suficiente para despedir la primera parte
con una ventaja de 9 puntos (50-41).
Scariolo sacó a todos
Hubo cambio de papeles en los de Collet y se apostó por el
músculo y los centímetros de Noah, Diaw y Traore, y la variedad de
Gelabale. La inspiración seguía siendo de Parker y aún así la brecha
no se cerraba con el trabajo completísimo de Pau (17 puntos, 10
rebotes y 3 tapones). A quien no despistaron fue a Navarro, que
insistía en pedir el balón para encadenar 10 puntos en el cuarto y
cifrar su cuenta personal en 22 —llegó a los 27 al final del
partido— (75-62).
El quinteto titular de España puso la directa en el último cuarto
(los cinco superaron los diez puntos), desterró cualquier
especulación sentenciando al contraataque y Scariolo repartió
minutos de agradecimiento al trabajo de todos los jugadores en este
torneo. Porque éste sí es un equipo, el mejor, y siempre sale a
ganar. Próxima parada, Londres 2012.
Ficha técnica:
98 - España (25+25+25+23): Pau Gasol (17), Rudy
(14), Navarro (27), Calderón (17) y Marc Gasol (11) -equipo
inicial-, Ricky, Llull (4), Sada (2), Reyes (2), Claver, San
Emeterio e Ibaka (4).

85 - Francia (20+21+21+23): Noah (11), Batum (10), Parker
(26), Pietrus (4) y Diaw (12) -equipo inicial-, Seraphin (4),
Albicy (1), Kaudi (3), Traore (4), De Colo (2), Tchicamboud y
Gelabale (8).
Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y
Sreten Radovic (CRO). Pietrus y Noah fueron eliminados por cinco
personales.
Incidencias: final del Eurobasket disputada en el Kauno
Arena de Kaunas ante unos 14.500 espectadores. Al partido asistió el
Príncipe Felipe y el secretario de Estado español para el Deporte,
Albert Soler. Por parte francesa asistieron el ex primer ministro
Dominique de Villepin y la ministra de deportes Roselyne Bachelot.