Lo primero que debemos eliminar
De nada sirve reforzar
nuestra alimentación con los nutrientes adecuados si antes no
eliminamos de nuestra dieta aquello que no resulta conveniente para
la concepción. El alcohol, la cafeína y el tabaco, son los primeros
enemigos a desterrar. Según un estudio publicado en el prestigioso
Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism (1), el consumo de
alcohol altera los niveles de oxitocina y prolactina, hormonas
responsables de la producción de leche durante la lactancia. El
tabaco, por su parte, es uno de los principales causantes de
impotencia eréctil, además de alteraciones en la producción del
semen. En cuanto al consumo de café, es importante destacar que la
cafeína puede producir vasoconstricción en los vasos sanguíneos que
irrigan el útero, dificultando la implantación del embrión.
Aparte de estos tres
enemigos, es recomendable moderar el consumo de grasas animales y
evitar en lo posible las bebidas carbonatadas y los alimentos con
conservantes o edulcorantes artificiales.
Come alimentos ricos en hierro
El hierro es un
mineral que está en cada célula del organismo. Es imprescindible
para la formación de las células sanguíneas y contribuye al buen
funcionamiento de todos nuestros órganos (incluyendo los órganos
reproductores). Se encuentra en legumbres como las lentejas, las
alubias y los garbanzos; así como también en las carnes rojas,
hígado, cereales integrales y hojas verdes como espinacas, acelgas o
perejil.
El ácido fólico en las mujeres
Contribuye a la
maduración del ovocito, favorece la implantación y ayuda a proteger
al bebé contra un número de malformaciones congénitas. El ácido
fólico es imprescindible en la dieta diaria de las mujeres, tanto
antes como durante el embarazo (hasta el tercer mes de gestación),
aunque también es necesario en la dieta masculina, puesto que los
folatos contribuyen a la espermatogénesis. Se encuentra en legumbres
y en verduras como las coles de Bruselas, el brócoli, las acelgas y
los guisantes. Las pipas de girasol y los frutos secos (en especial
las almendras) también son fuentes importantes de esta vitamina.
El zinc en la dieta masculina
Es un oligoelemento
fundamental para el crecimiento y el desarrollo sexual, tanto
femenino como masculino. En las mujeres, su carencia puede
interferir en la producción de óvulos saludables; mientras que en
los hombres, el zinc es especialmente importante si existe una
deficiencia en el conteo o motilidad de espermatozoides. ¿Qué
alimentos contienen zinc? Principalmente las ostras. Son la mayor
fuente de zinc, con diferencia. Pero también podemos encontrarlo en
la carne picada, el pan integral, los huevos, los pescados, y en
mariscos como el centollo y las cigalas.
Soja sí, pero sin pasarse
Se dice mucho de los
beneficios de la soja. No obstante, los últimos estudios demuestran
que la soja -aunque rica en hierro, calcio e indicada para mujeres
en menopausia o con endometriosis-, no es especialmente beneficiosa
para quienes pretendan quedarse embarazadas. Lo corrobora la experta
en nutrición Leticia Carrera, quien asegura que la soja puede
prolongar la duración del ciclo menstrual y disminuir los días
fértiles, así como las hormonas necesarias para la ovulación. Por
tanto, soja sí, pero con moderación.
Pescados y ácidos grasos
Los omega-3 regulan el
funcionamiento de las hormonas reproductivas, tanto de estrógenos
como de andrógenos. Conviene consumir pescados azules de todo tipo,
y mejor si son pequeños como las sardinas, los boquerones, la
caballa, las anchoas, etc.
Además de los
pescados, son una fuente de ácidos grasos (omega-3): las semillas de
lino, el sésamo y las nueces.
Tentempiés que aumentan la fertilidad
Las frutas, ricas en
vitaminas, son imprescindibles en una alimentación orientada a la
fertilidad. Para proteger el sistema inmunológico y evitar
enfermedades durante el embarazo -tanto de la madre como del feto-,
es importante consumir frutas con vitamina C, como son la papaya, el
melón, las grosellas, las fresas, las naranjas, los kiwis y los
limones.
Además de fruta, es
recomendable el consumo de galletas integrales, pipas de girasol (o
de calabaza) y bayas de Goji. Estas últimas son una fuente
inagotable de micronutrientes que mejoran la fertilidad, por su rico
aporte en ácidos grasos, hierro, zinc y numerosos antioxidantes.