¿Qué me preguntarán? ¿Cuál es la respuesta correcta que debería
dar? ¿Y si me preguntan algo que no sé contestar? A la hora de
acudir a una entrevista de trabajo, es habitual que nos asalten las
dudas. Lo que no solemos esperar es que nuestro interlocutor se
descuelgue con cuestiones o peticiones poco comunes como, por
ejemplo, que le contemos un chiste.
Estas experiencias algo surrealistas ocurren de manera más
frecuente de lo que creemos, según los datos que ha recopilado
Glassdor.com, una web de búsqueda de empleo que ha recogido las
experiencias de más de 130.000 aspirantes que, de manera anónima,
han aportado su opinión sobre los procesos de selección en cerca de
25.000 empresas de todo el mundo.
Preguntas trampa
Responder a cuestiones como "¿cuáles son tus aptitudes personales?"
o "¿qué puedes aportar a esta empresa?" es un juego de niños si se
compara con preguntas como "¿por qué no tienes
mejores notas?". Esa fue la primera frase que salió de la boca
de uno de los responsables de recursos humanos de Apple cuando
entrevistó a un candidato a programador en la compañía en 2009.
El aspirante pasó un mal rato pero, según él mismo explica, pasó
la prueba y tras tres días de entrevistas y reuniones con hasta 15
personas, pasó a formar parte de la compañía de la manzana. Menos
suerte tuvo un joven que esperaba convertirse en becario de análisis
de mercados en Barclays Capital: el joven se quedó en blanco cuando
le preguntaron "¿cuál es el doble de la raíz
cuadrada de Pi?". No contestó perdiendo el tren de las
prácticas de verano.
Cálculos mentales también le exigieron a un candidato a analista
de negocio en Google; sus entrevistadores le pidieron que
respondiera a "si tenemos 25 caballos de carreras
y cinco pistas distintas, ¿cuántas carreras serían necesarias para
saber cuáles son las monturas más veloces?".
Un famoso problema de lógica
Los juegos y acertijos también aparecen en los procesos de selección
de otras de las grandes compañías tecnológicas, como Amazon y
Microsoft. A un aspirante a ingeniero de software en la tienda on
line le pidieron que resolviese el siguiente problema de lógica:
"si tenemos dos recipientes, uno con capacidad para tres litros y el
otro para cinco litros, ¿cómo llenarías uno con cuatro litros?".
Un directivo de Microsoft tuvo que acertar otro conocido
acertijo, conocido como el problema de Monty Hall:
Se trata de un enigma matemático de probabilidad que está inspirado
por el concurso televisivo estadounidense Let's Make a Deal (Hagamos
un trato). El nombre del problema tiene su origen en el nombre del
presentador del concurso: Monty Hall.
La premisa es simple: el concursante debe elegir una puerta de
entre tres, todas cerradas. Una esconde un coche, las otras dos,
sendas cabras. El premio consiste en llevarse lo que se encuentra
detrás de la elegida. Una vez que el
concursante ha elegido una puerta y se lo comunica al público, el
presentador, que sabe lo que hay detrás de las puertas, abrirá una
de las otras dos y mostrará que detrás hay una cabra. En este
momento se le da la opción al concursante de cambiar, si lo desea,
de puerta: ¿debe hacerlo?
Contar chistes para trabajar en finanzas
Menos elaboradas son las cuestiones a las que se enfrentan los
trabajadores que quieren abrirse camino en el mundo de las finanzas.
"¿Alguna vez has robado bolígrafos del trabajo?",
le preguntaron a un becario de dirección de Bank of America,
mientras que un directivo de JPMorgan Chase le pidió a su
entrevistado que le contara "un chiste".
Sin embargo, la pregunta más surrealista de todas llegó desde el
gigante de la banca de inversión Goldman Sachs: "hemos visto en su
currículum que le gusta cocinar. En los fogones,
¿es usted pragmático o académico?". Sin palabras.