Esta es una de las diversas cuestiones que se han ido planteando
desde que hace dos días las autoridades confirmasen que se habían
producido dos erupciones volcánicas en la isla de El Hierro, en
Canarias. Puede parecer una pregunta algo descabellada; sin embargo,
no hay que olvidar que el suelo canario tiene un origen volcánico.
Así fue como surgieron las Islas Canarias y, evidentemente, el
proceso podría volver a repetirse.
Además, y como a buen seguro recuerdan los lectores de este
Cuaderno de Ciencias, no sería la primera vez que asistimos al
nacimiento de una isla desde las profundidades del océano. Hace unos
meses ya tratamos el caso de
Surtsey y conocimos la isla más joven del planeta. También
sabemos de sorprendentes surgimientos marinos
como el del pescador que vio nacer
una isla en tan solo unos años. Así pues, a primera vista
no es imposible que pudiera ocurrir, aunque como veremos en el
transcurso de este artículo, hay que advertir que este supuesto es
muy poco probable.
Poniéndonos en antecedentes: desde hace unos meses, se han venido
registrando en la zona de El Hierro miles de terremotos de baja
intensidad. Esta
actividad geológica ha sido diariamente recogida por
el IGN (Instituto Geográfico Nacional).
La lista completa es realmente impresionante.
Uno de los diversos indicadores del riesgo de erupción volcánica es
el "tremor volcánico", una palabra que se ha puesto muy de moda
durante estos días. Refleja, básicamente, el rumor de la actividad
magmática en las capas más superficiales de la corteza. Es algo así
como oír el sonido de las tuberías cuando el agua pasa por ellas. La
gráfica que ves a la derecha recoge esta percepción.Los
microterremotos, unidos al tremor volcánico, suponen dos de los
indicios que pueden anticipar una erupción. Sin embargo, no son
indicadores exactos por sí solos y no siempre estas causas
desembocan en tal efecto. Además, cuando se trata de erupciones
submarinas, como ha sido el caso en El Hierro, la situación es más
complicada, puesto que es muy difícil observar directamente las
fisuras. También hay que tener en cuenta otro tipo de factores como
la liberación de gases, manchas en la superficie provocadas por
emanaciones sulfurosas o grupos de peces muertos.
Así, hace un par de días, el tremor volcánico desapareció
súbitamente (ver gráfico a la derecha), lo que podía
significar que el magma fluyendo bajo la tierra había encontrado un
lugar por el que aflorar a la superficie. Parecía que la erupción
era inminente y, aunque surgieron voces de geólogos más cautos, la
situación dio un vuelco cuando los vecinos comenzaron a detectar un
fuerte olor a azufre, se divisaron las típicas manchas sulfurosas y
además se encontraron peces muertos.El 13 de octubre, el director
general de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias, Juan
Manuel Santana, nos sacaba por fin de dudas y, durante la rueda de
prensa ofrecida a los medios, aclaraba que se habían producido dos
erupciones volcánicas fisurales, localizados respectivamente a
750 metros de profundidad y dos
millas de distancia desde la costa, y a 500 metros bajo el mar y
milla y media de distancia desde la misma. Eran las
primeras erupciones volcánicas en España desde hace 40 años.
La situación en estos momentos es de precaución. A pesar de que ayer
en el Hierro se vivió una jornada muy tranquila y de que se han
reducido considerablemente los microterremotos y el tremor, los
datos científicos disponibles en estos
momentos apuntan a que podría haber más erupciones.Es aquí cuando
volvemos a la pregunta: ¿Serán estas erupciones suficientes para
hacer surgir una nueva isla?... Difícilmente.
Como vimos
en el caso de Surtsey
la isla se formó por una violenta y continuada emisión de lava a
poca profundidad (130 metros de la superficie). En el supuesto de
Canarias, las emisiones magmáticas son relativamente pacíficas (un
geólogo calificaba las erupciones como "casi turísticas") y además
se han localizado a mayores profundidades (750 y 500 metros
respectivamente). Se necesita una gran cantidad de materiales para
que las coladas de lava puedan emerger y hasta el momento no es el
caso de El Hierro.
El vulcanismo en Canarias es del tipo "estromboliano".
Esto significa que no hay una emisión continuada de lava, como
podría ser el caso de Hawaii, sino que se dan erupciones repentinas
a las que siguen largos periodos de calma. Para entonces, la erosión
ha entrado en escena y las posibilidades de que surja una nueva isla
son mínimas. Las que ahora disfrutamos han sido el resultado de un
lento proceso geológico, muy diferente al de Surtsey.
Aun así, estas erupciones suelen arrojar una gran cantidad de
material piroclástico y, como parece deducirse de los datos que
sigue recogiendo el IGN, si se dieran nuevas erupciones, brindarían
mejores oportunidades para que emergieran a la superficie, siempre y
cuando se produjeran en cotas menos profundas.