En una rueda de prensa, el ministro del Interior, Idris Naim
Sahin, ha explicado que del total de víctimas,
117 personas han muerto en la ciudad de Ercis y 100 en la
de Van, ubicadas ambas en la provincia de Van, cerca de la frontera
con Irán. Un calculo inicial estimó los fallecidos en entre 700 y
1.000 y se cree que unas 1.300
están heridas.
Por otra parte, fuentes oficiales han indicado que
cientos de personas continúan
desaparecidas, por lo que es probable que el balance de
víctimas ascienda.
Las autoridades turcas tienen constancia de que al menos
366 personas se encuentran
aún bajo los escombros y, además, falta además información sobre la
situación en los pueblos y las aldeas de montaña, adonde los equipos
de rescate comenzaron a llegar este lunes.
Ercis es la ciudad más afectada
por el terremoto, ya que la mayoría de sus edificios están
construidos de adobe, lo que les hace más vulnerables. Sólo en Ercis,
al menos 55 edificios han quedado totalmente destruidos, muchos de
ellos bloques de apartamentos.
El primer ministro turco, Recep Tayipp Erdogan, pidió el domingo
a los ciudadanos que "no entren en los edificios que han sufrido
daños", debido al peligro de que sigan produciéndose réplicas.
También, Erdogan indicó que se van a instalar
casas portátiles y tiendas de
campaña para acoger a quienes han perdido su hogar para
protegerlos de las bajas temperaturas.
Los equipos de la Media Luna Roja ya han repartido
8.000 tiendas de campaña, más de 25.000 mantas y unas 4.000
estufas ya que uno de las principales preocupaciones es proteger a
los damnificados de las bajas temperaturas y las previsiones de
nieve para los próximos días.
También agradeció el apoyo y la
ayuda enviada desde distintos países, como Azerbaiyán,
Bulgaria e Irán, y la de otros Estados que también se han
comprometido a ayudar en las tareas de salvamento.
Ayuda y reacción del gobierno
Según informa el ministro de Defensa israelí,
Ehud Barak, el Gobierno Turco
ha rechazado la oferta de su antiguo aliado, Israel, de
enviar ayuda. Tras tres décadas de relación entre ambos países, la
muerte de nueve activistas turcos de una flotilla que pretendía
llegar a la franja de Gaza a manos de militares israelíes marcó su
punto final.
"Tengo la impresión de que los turcos no quieren nuestra ayuda",
ha señalado Barak en declaraciones al Canal 2 de la televisión
israelí. "En este momento [su respuesta] es negativa, pero si ven
que necesitan más ayuda y no la tienen, o si lo vuelven a pensar,
hemos hecho la oferta y seguimos preparados" para ayudar, ha
afirmado el ministro.
Por el momento Turquía no ha pedido ayuda internacional, aunque,
según fuentes cercanas al gobierno, ha recibido ofertas de decenas
de países.
Además, la cadena de televisión Al-Jazera ha mostrado imágenes de
equipos de voluntarios que
reclaman no tener las herramientas adecuadas ni el respaldo que
necesitan. En una zona en la que a 200 kilómetros hay tropas
desplegadas combatiendo las milicias kurdas del PKK, se preguntan:
"¿dónde está el ejército? aquí nos sería muy útil".
Gran magnitud
El terremoto tuvo su hipocentro a poca profundidad, unos cinco
kilómetros, lo que hizo que sus
efectos en la superficie equivalieran al de uno de
8 ó 9 grados de magnitud,
como indicaron los expertos del Centro Sismográfico Kandilli de la
Universidad del Bósforo (Estambul).
El profesor Mustafa Erdik, director del centro Kandilli, estimó
que unos 4.000 edificios pueden haber resultado dañados, 600 de
ellos de forma irreversible, y que unas 50 construcciones se han
desplomado completamente.
La falta de material y de equipos de salvamento se suman a la
complicada orografía y la
dificultad para acceder a la zona están
dificultando el rescate de quienes han quedado atrapados
entre los edificios derruidos por el seísmo.