Unidades de la policía antidisturbios y guardas de seguridad
privados penetraron por la fuerza
en el asentamiento, situado a las afueras de Londres, tras
obtener el lunes autorización judicial para iniciar el desalojo.
Una persona ha sido detenida y varias han sido atendidas por los
servicios de emergencia, aunque de momento no se han producido daños
graves.
Caravanas incendiadas
Los residentes del campamento de
Dale Farm y los activistas que les apoyan, que durante las
últimas semanas construyeron barricadas,
han opuesto resistencia, y
pudieron verse momentos de pánico así como a mujeres llorando en sus
caravanas.
Una de las caravanas se incendió
mientras la policía, que superaba en número a los
residentes, se preparaba para desalojar las 49 parcelas para las que
ha obtenido una orden judicial.
Pese a obtener el apoyo de las Naciones Unidas, Amnistía
Internacional y otras organizaciones pro derechos humanos, los
llamados travellers, reconocidos y protegidos por la ley en
el Reino Unido, no consiguieron impedir judicialmente su desahucio
por parte del Ayuntamiento de Basildon, que argumenta que quiere
dedicar el espacio a zona verde.
Campamento de los años 70
Los travellers compraron Dale Farm en la década de los
70, cuando era un vertedero, pero, aunque el terreno es suyo,
algunos construyeron sin los
permisos legales pertinentes, que el Ayuntamiento les
denegó con el argumento de que era un área protegida.
Los afectados y sus simpatizantes argumentan que la verdadera
razón es que el consistorio conservador quiere limpiar la zona de
travellers y sostienen que el desahucio
contraviene los derechos de esta
minoría, ya que no se les ha ofrecido ningún alojamiento
alternativo conforme a su forma de vida.
"No tenemos más opción que resistir", declaró Gratton Puxon, del
Consejo gitano, que se desplazó al campamento para apoyar a los
residentes.
Veto a las acampadas
Tras la introducción de una ley que prohíbe acampar en espacios
comunes, los travellers, que son de origen irlandés, han
tenido que renunciar al nomadismo y
establecerse en
campamentos de caravanas, por lo que su desahucio sin alojamiento
alternativo les deja sin residencia.
Para evitar su desalojo, los abogados de los residentes de Dale Farm
alegaron que este significará sacar de la escuela a niños (en una
comunidad con un alto índice de analfabetismo) y perjudicará el
seguimiento médico de los ancianos, arraigados en ese campamento
desde hace décadas.
Tras valorar los argumentos de los afectados y el ayuntamiento de
Basildon, un juez dio el lunes autorización para proceder con el
desalojo de un menor número de parcelas que el previsto
inicialmente.