La ex primera ministra de Ucrania Yulia Timoshenko ha sido
condenada hoy a siete años de prisión por un juez de Kiev que la
declaró culpable de haber abusado de sus competencias al firmar un
contrato de suministro de gas ruso con el primer ministro de Rusia,
Vladímir Putin, en 2009.
El jefe del tribunal que juzgaba a Timoshenko, el magistrado
Rodión Kirieev, impuso además una prohibición de ocupar cargos
estatales durante tres años a la Juana de Arco de la
revolución naranja (el movimiento popular contra la
falsificación electoral en otoño de 2004). La líder opositora ha
anunciado que recurrirá el fallo ante el Tribunal Europeo de
Derechos Humanos.
El tribunal dio satisfacción a la demanda de Naftogaz, que
reclamaba de la ex primera ministra la suma de 1.500 millones de
grivnias (cerca de 150 millones de euros) en concepto de
compensación por los prejuicios supuestamente ocasionados a la
compañía de hidrocarburos de Ucrania por la firma de los contratos
de suministro de gas con Rusia. Según el fallo, la exjefa de
Gobierno tendrá que reembolsar esa suma, para lo que le será
confiscada su vivienda.
Enfundada en un abrigo blanco y tocada con su característica
trenza enrollada en la cabeza, Yulia Timoshenko interrumpió en
varias ocasiones la lectura de la sentencia que culmina un proceso
que es considerado eminentemente político. Timoshenko acusó al
presidente Víctor Yanukóvich de haber escrito él mismo la sentencia
que según ella “arrebata la libertad de Ucrania” y supone un retorno
a las purgas de 1937.
“Ningún régimen autoritario ni sus sentencias van a detenerme. El
tribunal ha pisoteado la Constitución y la justicia”, señaló. Y
agregó: “Os exhorto a la lucha. Ahora estamos en un momento muy
difícil y de gran responsabilidad. Debemos defender a Ucrania del
autoritarismo. No os descorazonéis”. Sentados al lado de la primera
ministra se encontraban su esposo, Alexandr, y la hija de ambos,
Yevguenia. Timoshenko, sin duda el político más brillante y con
mayor capacidad oratoria y de reacción de Ucrania, salió de la sala
del juicio sin esposas.
La condena de Timoshenko probablemente causará problemas al
presidente Yanukóvich, tanto en Moscú como en Bruselas. En Rusia,
porque Vladímir Putin se ve tratado como un cómplice de Timoshenko
al haber sido su socio en la firma de los famosos contratos que los
actuales dirigentes ucranianos quisieran anular por considerarlos
gravosos para la economía del país.
En la Unión Europea, el fallo del tribunal ha criticado por la
responsable de exteriores Catherine Ashton, que amenazó con revisar
la política de la UE en relación a Kiev. Yanukóvich debe viajar a
Bruselas en los próximos días para impulsar un anhelado tratado de
asociación con la UE que está ahora en entredicho. "El veredicto
llega después de un juicio que no respetó los estándares
internacionales en lo referente a procesos legales justos,
transparentes e independientes", ha señalado Ashton.
Durante el juicio de Timoshenko, el expresidente de Ucrania
Víctor Yúshenko prestó declaración contra su antigua aliada de la
revolución naranja. Los ucranios están cansados de los
sobresaltos políticos vividos durante los últimos años y su
movilización al conocerse la sentencia fue, de entrada, un pálido
reflejo de las concentraciones que tenían lugar durante la
revolución naranja.
Cerca de 5.000 personas salieron a la plaza de la Independencia
de Kiev en apoyo de la ex primera ministra. Las autoridades habían
realizado un enorme despliegue de fuerzas de seguridad en la capital
para el caso de que se produjeran disturbios.
En una encuesta realizada en julio pasado, Regiones, el partido
gubernamental, tenía una popularidad del 20,3%, mientras el partido
de Yulia Timoshenko cosechaba un porcentaje de 14,7%. La popularidad
personal de Yanukóvich está en declive y lo mismo sucede con
Timoshenko, que a principios de 2010 se resistió largamente a
reconocer su derrota electoral en los comicios presidenciales.
Timoshenko tiene la posibilidad de recurrir ante la sentencia en
el plazo de 15 días. Recientemente, la Rada Suprema de Kiev aprobó
enmiendas en el Código Penal que despenalizan algunos delitos
económicos. Sin embargo, las enmiendas aprobadas no afectaban los
delitos por los que ha sido condenada Timoshenko.
El Gobierno de Ucrania asegura que el cumplimiento de los
contratos firmados por la ex primera ministra supondría para el país
la pérdida de 80.000 millones de dólares en sus diez años de
vigencia. Según el viceprimer ministro y titular de Industrias de
Ucrania, Boris Kolésnikov, debido a esos acuerdos Ucrania paga por
cada 1.000 metros cúbicos de gas natural ruso 200 dólares más que
Alemania y otros países europeos.