Un joven estudiante de posgrado del Instituto de Tecnología de
Masachussets está desarrollando un software a través del cual
se podrán detectar mentiras.
El software utilizará el mismo
sistema del corrector de ortografía para detectar contenido
no verídico. En un primer momento, la iniciativa está pensada para
llevarse a cabo en contenidos
políticos, de hecho
PolitiFact, se ha sumado a este proyecto.
Para
poder verificar el contenido, PolitiFact cede su puerta de
acceso, a través de su API, y en base a las frases y palabras
catalogadas en su sistema se podrá
contrastar la veracidad de los contenidos versados. Schultz,
miembro de esta empresa, espera que el próximo año, se abra el
código para que pueda ser utilizado por más desarrolladores. Además
el proyecto podrá ser integrado en un software que escane sitios
como Snopes, lo que facilitará el labor de contrastar hechos.
Tal y como se desprende de la información acerca del proyecto de
este estudiante del MIT, aportada por
Nieman Journalism Lab, se podría lograr que
las empresas filtraran la
información por su veracidad. Algo que por el momento es un
trabajo arduo. Ya que la cantidad de contenido que se mueve cada día
en Internet es incatalogable.
Cada día se ven
miles de contenidos nuevos en la Red. Internet puede ser
denominado como un campo libre donde existe libertad de expresión.
La teoría de Habermas, teórico de la comunicación, de la idea de
espacio público se ha hecho realidad con Internet. Siempre y cuando
consideremos la Red como un espacio público donde se fomenta el
debate de temas de todo tipo de interés y donde hay lugar también
para la toma de decisiones.
Un espacio donde deben de reinar los códigos éticos y regular la
convivencia ordenada y participativa, Internet es un espacio
público, si se considera también que los medios de comunicación
tradicionales lo son. Los medios ofrecen diversidad de contenidos y
puntos de vista que enriquecen a la opinión pública.
Pero la falta de limitación de fronteras, en muchas ocasiones,
crea campos donde se hace presente
la falta de ética. Situación que si la trasladamos al campo
del periodismo se traduce en la veracidad de los contenidos.
Contenidos, que a menos de que no se disponga de distintas fuentes,
puede llevar a un equívoco.