¿Un teléfono que no tenga problemas de batería? ¿Un ordenador
portátil con autonomía casi eterna? Lo que ahora parece imposible
puede ser realidad dentro de unos pocos años, todo gracias a una
pequeña pieza de plástico.
Y es que la empresa francesa
WYSIPS ha
desarrollado una película fotovoltaica flexible y transparente capaz
de cargar un móvil con la luz del sol. Esta pieza se coloca en el
exterior del aparato y convierte la luz solar en energía eléctrica.
Su apariencia es la misma que esas finas películas que sirven para
proteger las pantallas de los móviles de arañazos y demás rasguños.
De momento, el invento solo se ha probado en teléfonos, pero se
podría utilizar en ordenadores portátiles, tabletas, aparatos de GPS
o en cualquier dispositivo: simplemente, habría que "forrar" un
aparato con esta fina película 'mágica'. Y hay más. Sus creadores
aseguran que se podrían revestir ventanas para abastecer de energía
un edificio de la misma forma que en la actualidad se pueden
encontrar paneles solares en las azoteas de algunas construcciones.
Su eficiencia energética es por ahora del 10% (100 vatios por metro
cuadrado), un 30% menos que la alcanzada por un panel fotovoltaico
convencional.
Baterías virtualmente eternas
La empresa WYSIPS, situada en las afueras de la ciudad de
Marsella, confirma cómo en sus pruebas ha conseguido cargar en seis
horas un teléfono móvil dotado con esta tecnología. Puede parecer
mucho, sobre todo si lo comparamos con los 90-120 minutos que tarda
en cargarse un terminal en la actualidad; sin embargo, la clave de
este sistema no es la carga desde cero, sino que intenta transformar
el sistema en una fuente continua de alimentación para el aparato:
si siempre se carga con energía solar, el gadget nunca agotaría su
batería. La autonomía del aparato sería, por tanto, igual a la
duración de sus piezas y no a la autonomía de sus pilas.
¿Cuándo estará disponible?
Ludovic Deblois, presidente de WYSIPS, asegura que esta tecnología
estará disponible en apenas 6 meses para su fabricación en serie y
que cada unidad de película solo le costará un euro a los
fabricantes. Sin duda, un precio muy asequible para un grandísimo
invento que puede revolucionar el planeta.