Tiene únicamente dos años de vida y ni siquiera cuenta con un
soporte físico, pero ya se ha convertido en la moneda de moda, por
encima del euro, la libra o el dólar. Es el
bitcoin, o BTC, una divisa virtual que
un anónimo estudiante de informática japonés apodado Satoshi
Nakamoto ideó en 2009. El dinero que no existe, como se conoce al
bitcoin, funciona igual que cualquier otra moneda pero, en lugar de
guardarlo en la cartera, lo podemos llevar en un USB y usarlo en
Internet.
Bitcoin se compone de un entramado de certificados y firmas
digitales que la hacen efectiva sin necesidad de ser oficial ni
estar amparada o intervenida por un banco central, como el BCE o la
Reserva Federal. En sus comienzos, tan solo se trataba de una unidad
de cambio utilizada por hackers y tecnoanárquicos, una iniciativa
que ya trató de hacerse hueco en la red con monedas no metálicas
como E-gold (1996), Pecunix (2002) o eCache, que habían probado
suerte sin éxito.
Intentos de prohibición
Sin embargo, el creciente éxito de esta divisa digital, que
se ha apreciado un 25% respecto al dólar en los
últimos 12 meses, empieza a incomodar a gobiernos y mercados.
Estas organizaciones ya han iniciado algunas maniobras para limitar
su popularidad ante el temor de que se convierta en la gran moneda
no-oficial de la red. La revalorización del BTC
desde el 1 de junio ha sido de un 150%.
Esta fiebre ha hecho temblar al estatus quo político y financiero
mundial. Algunos senadores estadounidenses están
empeñados en prohibir el uso de esta moneda 2.0 argumentando
que se utiliza en transacciones ilegales como el tráfico de droga.
Los parlamentarios aseguran que los delincuentes aprovechan el
anonimato que confiere una transacción directa (solo se conoce por
un número) para no dejar rastro en ningún tipo de entidad al
comerciar con productos ilegales.
Sólo 21 millones de BTC
Sin embargo, la realidad es que el bitcoin se
utiliza, sobre todo, como moneda de pago para adquirir juegos y
otros servicios a través de internet. El número de monedas está
limitado. De
hecho, se creó con el objetivo de que nunca
supere los 21 millones de unidades. Sea como fuere, se estima
que para 2013 ya se hayan generado la mitad de ellas y tres cuartas
partes para 2017. Para conseguir BTC, uno tiene que acudir a la
minería bitcoin. En la misma se generan
desafíos informáticos premiados con 50 BTCs que obtendrá el primer
usuario capaz de descifrar la manera de acceder a ellos.
Dentro de este mercado virtual, las opciones van, poco a poco,
extendiéndose. Existen, por ejemplo, sitios webs donde se cambian
por dinero real, aunque el proceso inverso no está habilitado. Por
otra parte, poco a poco va emergiendo un mercado de cambio que mueve
actualmente más de 15 millones de dólares al mes, centrado
básicamente en la web MtGox, cuyo dueño llena sus arcas cobrando el
0,65% de cada transacción. También es posible, por último, invertir
en la bolsa de MtGox.