Durante la etapa de la Guerra Fría en la que estaban enfrentados
los dos potentes bloques que dominaban el planeta,
el máximo dirigente de la República
Popular China ideó un mecanismo para que los más de 6 millones de
habitantes que residían en Pekín pudieran salvar sus vidas en caso
de un ataque nuclear.
Para ello, a finales de los años 60,
mandó construir todo un entramado
subterráneo que albergase suficiente espacio para sus ciudadanos.
Era la ciudad subterránea de Pekín, un lugar que jamás se tuvo
que utilizar y que permaneció cerrado al público durante varias
décadas, debido al mutismo por parte del gobierno chino y su
secretismo respecto al tema. Varios centenares de miles de
ciudadanos chinos fueron utilizados como mano de obra para llevar a
cabo un proyecto de diez años (1969-79) en el que
se construyeron 85 kilómetros
cuadrados de ciudad subterránea bajo la capital China.
Entre ellos, escuelas, teatros, cines, restaurantes, oficinas,
hospitales, fábricas e incluso alguna pista de patinaje… Todo un
mundo escondido bajo la tierra para poder llevar una vida alejados
de la amenaza de la Guerra Fría.
Sin embargo, el hipotético ataque nuclear nunca se produjo y la
metrópolis quedó en el olvido. Se tapiaron todos los accesos y nada
se supo de este lugar hasta bien entrado el siglo XXI.
Parte de ese espacio fue utilizado como almacén por el Gobierno.
Aquellos que habían conseguido acceder, utilizaban alguno de sus
espacios como lugar de reunión, como algún que otro colectivo de
jóvenes urbanos, niños que bajaban a jugar por los largos pasadizos,
e incluso ciudadanos que habilitaron algunas partes para montar un
negocio y utilizarlo como tienda o albergue a bajo precio.
En la
actualidad no se puede bajar, pero teniendo buenos contactos y
sabiendo dónde y a quién preguntar, es posible conseguir un acceso
desde alguna de las numerosas puertas que se encuentran dentro de
diferentes locales y/o negocios repartidos por toda la ciudad de
Pekín. Hay toda una red de guías turísticos clandestinos que por
unos pocos yuans te llevan de excursión por una parte de esta ciudad
'enterrada'.Uno de esos accesos rápidos utilizado por bastantes
turistas y curiosos que desean visitar la ciudad subterránea está en
la siguiente dirección: 62 Damochang West Street, Qianmen.