Warren Buffett, quizás el inversor más reputado en la historia
reciente de Wall Street, cree firmemente en Bank of America y así se
lo comunicó a su consejero delegado. Horas después, el oráculo de
Omaha inyectó 5.000 millones de dólares en la entidad. La reacción
fue inmediata y en pocos segundos los títulos del mayor banco de EE
UU se revalorizaron más de un 25%.
La apuesta de Buffett, que ejecuta a través de su poderoso brazo
inversor Berkshire Hathaway, puede marcar un cambio de percepción
hacia la realidad de la entidad. Hace unos días, se veía como uno de
los bancos más débiles del país y del mundo, hasta el punto de haber
sufrido un verdadero asalto en Wall Street que despertó los miedos
de Lehman Brothers.
Buffett, que ya hizo algo parecido con Goldman Sachs y General
Electric en plena crisis financiera, siempre dice en público que
cree en EE UU. El inversor señala en este sentido que Bank of
America es una de las grandes franquicias del país y señala los
pasos dados para digerir la hipotecaria Countrywide y Merrill Lynch.
"Es fuerte, bien liderada, por eso quiero invertir", afirma.
"Estoy impresionado con la capacidad que tiene para generar
beneficios", añade, a la vez que señala que su equipo directivo está
"actuando de forma agresiva" para superar asuntos pendientes, como
las demandas por el fiasco hipotecario. Un voto de confianza en la
entidad que capitanea Brian Moynihan, pero también para el conjunto
del país. "Esto no es 2008", remachó.
De acuerdo con los términos pactados con la entidad, Buffett se
hará con 50.000 acciones preferentes de Bank of America con un
dividendo anual del 6%. Además, podrá adquiere 700 millones de
acciones a un precio de 7,14 dólares la unidad. Moynihan consigue
así una importante inyección de liquidez, necesaria para gestionar
el negocio con normalidad y sin sobresaltos.