Actualmente los ocho reactores
nucleares en funcionamiento en nuestro país
generan residuos altamente
radioactivos que se almacenan en las propias centrales, en
piscinas especiales de enfriamiento, pero este almacenamiento
provisional está rozando la
saturación en muchas de las centrales existentes.
En 2013 uno de los reactores de Ascó
(Tarragona) llegará a su límite de
almacenamiento, la otra piscina se saturará en 2015, y la
dinámica se repetirá en Santa María de Garoña (2019), Vandellòs II
(2020), Cofrentes y Almaraz I (2021), y finalmente en Almaraz II
(2022).
Por eso estos días se ha levantado
una gran polémica por el futuro emplazamiento del ATC, que
contendría los residuos de todas
las centrales españolas, incluidos los de Zorita, central
cerrada en 2006, y que actualmente tiene sus residuos en
contenedores de seguridad, pero al
aire libre, sobre una placa de hormigón.
Pero el ATC no es un remedio, sino un
parche. Según explica Paco Castejón Físico Nuclear y portavoz de
Ecologistas en Acción, las pegas a un cementerio nuclear son
muchas. En principio, explica el físico se intenta copiar
el modelo holandés del HABOG, un
edificio de alta seguridad, que puede resistir el impacto
de un caza de combate y vientos de 450 km/h). En esas instalaciones,
y si todo va bien "no hay impacto para el entorno". Si todo va bien.
El problema, explica el experto, es
que un almacén centralizado obliga
a transportar los residuos por toda España, y una vez en el
almacén, a su manipulación. Durante su transporte, en camión hasta
una línea de tren, y de nuevo en camión hasta la central, "pueden
ocurrir accidentes o sabotajes" que liberen los residuos
nucleares. Una vez en su destino, hay un momento crítico, cuando las
grúas sacan de los contenedores de seguridad de los camiones los
residuos, en cargamentos de hasta 150 toneladas, y los depositan en
el almacén. Un accidente o un error humano y la radiación podría
escapar.
¿Y qué tienen de malo los residuos
nucleares? Dejando a un lado su letal impacto para la salud humana y
el medio ambiente, la basura nuclear
permanece activa y contaminante
durante cientos de miles de años, de hecho "podrían tardar
un millón de años en ser inocuos".
Ahí está la clave de la cuestión: el
almacén es temporal. Según explica Castejón, las instalaciones que
se quieren construir tendrían una
vida útil de unos 60 años. ¿Y después? Nadie lo sabe. No
hay proyectos para después, ni soluciones. Se tendrán que encontrar
mientras dure el almacén, que tendrá
capacidad para 6.700 toneladas
de elementos combustibles.
España no es el país que más residuos
nucleares genera, ni el que más debe almacenar, pero tampoco es el
más prudente. Las 3.569 toneladas que hay en nuestro país se quedan
cortas comparadas con las que genera Francia, uno de los países más
volcados con la producción nuclear,
con un total de 56 reactores en su territorio y cinco veces más
residuos que en nuestro país. Enfrente, el modelo holandés,
que genera y por tanto, almacena, una cantidad reducida comparada
con nuestro país.
En Europa funcionan actualmente
Almacenes Temporales Centralizados en Alemania, Francia, Holanda,
India y Japón. Según
Enresa, la entidad pública responsable de la gestión de todos
los residuos radiactivos que se generan en España, tanto el almacén,
como los procesos que se siguen
para su manipulación y transporte son completamente seguros.
De hecho, pasan todo tipo de pruebas, según unos estándares
internacionales, que han hecho que por el momento nunca se haya
producido ningún accidente en el mundo.
En la web de Enresa (a la
que remiten desde la entidad) se asegura que "el empleo de
contenedores adecuados y prácticas
de transporte específicas minimiza o elimina los riesgos
asociados al traslado de este tipo de residuos, equiparándolo a las
contingencias a las que se expone cualquier mercancía cuando se
transporta".
La polémica de la localización del
almacén
Si pueden ser peligrosos, ¿por qué
hay ayuntamientos y consistorios que optan por la instalación en su
territorio del ATC? La respuesta es simple: el Gobierno
ofrece al municipio que albergue el
almacén una inversión inicial de 700 millones de euros,
cien puestos de trabajo y otros seis millones de euros anuales, a
repartir entre el municipio y las localidades vecinas.
El 31 de enero acaba el plazo para la
presentación de candidaturas para albergar el ATC.
En medio de fuertes protestas
vecinales tan sólo Yebra (Guadalajara) se ha ofrecido
oficialmente a quedarse con los residuos nucleares de toda España, a
la espera de lo que decida en un pleno este martes la localidad de
Ascó (Tarragona), que podría ser el segundo candidato.
La teoría de la bañera
Desde Ecologistas en Acción aseguran
que no hay una opción buena para el
almacenamiento de los residuos. Lo plantean así: si tu
bañera está a punto de desbordarse lo primero que haces es cerrar el
grifo, y después, ocuparte del agua. Así, aseguran que el primer
paso para ocuparse de los residuos nucleares es dejar de generarlos,
lo que conllevaría el cierre escalonado de las centrales nucleares
de nuestro país.
