El sistema permanecerá en estado de
prueba durante un período de entre dos y cinco meses durante el cual
se detectarán y corregirán errores
y se pulirán algunos detalles con el objetivo de tener Windows 7
listo para poco después del verano.
Este nuevo sistema operativo acabará
con dos de los grandes problemas de Windows Vista: la necesidad de
un gran equipo para conseguir que el SO funcione en condiciones
óptimas y la incompatibilidad con multitud de dispositivos de
diversos fabricantes.
En cuanto al primer punto, Windows 7
funcionará con fluidez en máquinas
'normales', sin necesidad de especificaciones técnicas muy
potentes.
Por otro lado, la compatibilidad
total con cualquier tipo de software o hardware se ha resuelto
gracias a Windows XP Mode y Windows Virtual PC, un modo que permite
arrancar el ordenador con la
versión de Windows XP directamente desde Windows 7, "una
máquina virtual completa".
El Windows XP Mode estará disponible
mediante descarga o preinstalado en nuevos PCs para los usuarios de
Windows 7 Professional y Windows 7 Ultimate.
De Windows Vista se
mantiene la seguridad que,
según Microsoft, fue el mayor avance de este SO. La compañía asegura
que Windows 7 no sólo será igual de seguro sino que mejorará mucho
sus características en este sentido.
También se conocen otras
características anunciadas previamente como las posibilidades
táctiles de la interfaz o la opción que permitirá "eliminar" el
navegador de Microsoft Internet Explorer.