El Smart ForFour comparte plataforma y
un 60 por ciento de los componentes con el protagonista de nuestra
prueba: el Mitsubishi Colt. Ambos son producto del acuerdo que tuvo
DaimlerChrysler, propietaria de Smart, en la firma nipona
Mitsubishi.
El propulsor que hemos probado es el
1.3 de gasolina, que anuncia oficialmente 95 CV, pero que en nuestro
banco de rodillos ha llegado hasta 107 CV a 6.010 rpm. Precisamente
este régimen tan alto de giro para dar la mejor potencia es una de
las características más destacables de la motorización. Para sacarle
todo el jugo al motor, es necesario llevarlo muy alto de vueltas. De
hecho, ofrece lo mejor de sí a partir de 4.000 giros
aproximadamente. Esto tiene un inconveniente: el ruido. Es
tremendamente sonoro; las emisiones se sitúan en 48 dB al ralentí y
74 dB a 120 km/h. Como el habitáculo no está muy bien aislado, el
ruido, en determinadas ocasiones, puede resultar incluso molesto
para los ocupantes.
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A bajas vueltas, el motor responde al
acelerador de manera bastante lenta, como si le costara subir de
vueltas. Este atmosférico nos ha defraudado un poco entre 1.000 y
3.000 vueltas, esperábamos más chicha. En la zona alta del
cuentarrevoluciones, el tema cambia. Su uso se hace mucho más
agradable y cualquier insinuación del pie derecho es respondida de
manera correcta, gracias a un par motor no muy destacable, pero sí
muy estable en torno a los 13 mkg entre 3.250 y 5.750 giros.
Como se trata de una mecánica de poca
capacidad (1.332 cm3) no esperábamos unos consumos desorbitados. No
estamos ante un coche especialmente pesado (1.067 kg), pero sí tiene
un aspecto robusto y amplias dimensiones, que podrían perjudicar -a
primera vista- el coeficiente aerodinámico y, con todo ello, los
consumos. Pues bien, nuestro trabajo previo de mesa comparando datos
con los “contrincantes” del segmento -en la pestaña de “Rivales”
tienes un completo análisis de todos ellos- nos sirvió para asegurar
lo que esperábamos: no presenta consumos excesivos, a pesar de
desarrollar más de 100 CV.
Según los datos recogidos por nuestro
Centro Técnico, el Colt consume 5,8 litros a los 100 km de media,
7,4 litros en recorridos urbanos y 4,8 litros en trazados
extraurbanos. Si lo comparamos con alguno de sus rivales,
comprobamos que no son datos exagerados sino que se encuentran en la
línea de sus contrincantes.
Comportamiento
Gracias a una respetable batalla (2,5 metros) y a una longitud de
3,8 metros, entre otros aspectos, el comportamiento del Colt es
bueno y nos sugiere seguridad. Los neumáticos de la unidad probada
(205/45 sobre llantas de 16 pulgadas) influyen en el tranquilo
comportamiento. De serie, el Colt monta unas gomas en medida 175/65R
sobre llantas de 14 pulgadas.
En curva, la carrocería se inclina un
poco, aunque no llega a balancear en exceso. En frenadas fuertes,
mantiene la compostura sin problemas y proporciona una trayectoria
limpia, se defiende bastante bien. Monta discos de freno en el eje
delantero y tambores en el trasero. Gracias a este equipo de frenos,
que se completa con el sistema antibloqueo (ABS) de serie, consigue
detenerse en 4,45 segundos cuando circula a 140 km/h recorriendo
79,2 metros. Unas cifras bastante justitas para un modelo tan ligero
y tan bien calzado.
Ya hemos comentado que a bajas
vueltas apenas si tiene empuje, por eso, las aceleraciones nos han
resultado –subjetivamente- lentas. Sin embargo, contrastando los
datos registrados por el correvit, comprobamos que las
apariencias engañan: 11,4 segundos en el 0 a 100 km/h. Es el más
rápido entre todos los “contricantes” con los que le hemos medido,
el Mazda2 emplea 14 segundos, el Fiat Idea 12,7 y el Smart ForFour
(con idéntico motor) 12,4 segundos. En definitiva, pulveriza las
marcas del resto.
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