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El Síndrome de Piernas Inquietas
Denominada como
“la enfermedad más común de la que nunca se ha oído hablar” afecta
en gran medida la calidad de vida de los pacientes a causa de los
dolores y molestias en las extremidades inferiores.
• Tras el fracaso de los tratamientos tradicionales a base de
levodopa, con la que era necesario ir aumentando la dosis por su
pérdida de efectividad en el tratamiento a largo plazo, el
pramipexole aparece como terapia de primera línea
Atenas,
septiembre de 2005.- Los resultados de un amplio estudio europeo que
ha contado con más de 1.000 pacientes afectados por el Síndrome de
Piernas Inquietas (Restless Legs Síndrome) desvela importantes
conclusiones acerca del tratamiento a seguir para minimizar los
efectos de esta enfermedad neurológica. El estudio, presentado en el
marco del European Federation of Neurological Societes (EFNS)
demuestra que un agonista de la dopamina, el pramipexole, es
altamente efectivo para reducir los dolores.
El investigador y director del Departamento de Neurología de la
Universidad Philipps (Alemania), el Dr. Wolfgang Oertel, incide en
que “el Síndrome de Piernas Inquietas es una enfermedad muy común
que afecta a millones de personas en todo el mundo a pesar de que
sigue siendo una gran desconocida para la población”. El Dr. Oertel
también destaca los beneficios del nuevo tratamiento “no sólo en el
alivio de los síntomas sino también en reducir el impacto de la
enfermedad en la calidad de vida de los pacientes”.
A nivel mundial y a pesar de que sigue siendo tratada como una
enfermedad rara, se estima que una de cada diez personas entre 30 y
79 años padece el RLS. En nuestro país, entre el 5% y el 10% de la
población –unos 3 millones de personas- la sufren.
Los síntomas más comunes son una sensación de malestar traducido en
calor, dolor, hormigueo o pinchazos y que tienen lugar o empeoran,
normalmente, cuando las extremidades se hallan en reposo. Esto
representa un problema a nivel social ya que existen infinidad de
actividades (ir al teatro, al cine, viajar en coche o en avión) que
requieren de una postura estática o sentada. El malestar, que
algunos pacientes han descrito como la sensación de tener insectos
corriendo a través de las piernas, remite ligeramente cuando se
reanuda el movimiento pero sólo se logra aliviar el dolor de forma
temporal.
El Síndrome de Piernas Inquietas ha sido descrito por algunos
especialistas como “la enfermedad más común de la que nunca se ha
oído hablar”. La prevalencia, que aumenta con la edad, se estima que
pueda alcanzar el 27% de la población en 2010, sobretodo en la
población mayor de 45 años y en las mujeres, y también influye el
número de embarazos. Conocido también como acromelalgia o
Insuficiencia Venosa Crónica (IVC), el Síndrome de Piernas Inquietas
se caracteriza por la aparición de varices, edemas y úlceras en la
piel.
Esperanzas ante nuevos tratamientos
En el estudio, presentado en el Congreso, se dividieron los
pacientes en dos grupos: a un grupo se le administró pramipexole y
el otro recibió un tratamiento a base de placebo. Los especialistas
utilizaron dos tests para observar los cambios producidos: el
Internacional RLS Rating Scale (IRLS) y el Clinical Global
Impressions-Improvement (CGI-I). Tras seis semanas, los resultados
mostraron que los pacientes que habían recibido pramipexole
registraban mejor puntuación en los test. Estos resultados, a la
práctica, significan que las personas que fueron tratadas con el
agonista de la dopamina experimentaron una importante mejora en los
síntomas y en su calidad de vida, comparadas con aquéllas a las que
les fue administrada el placebo.
Los resultados del estudio también ponen de manifiesto que el
pramipexole puede ser más efectivo en pacientes que no toleran otros
tratamientos, como la levodopa u otros agonistas de la dopamina. De
hecho, si bien los primeros estudios realizados a principios de los
años 80 describían una eficacia a largo plazo de la levodopa,
posteriormente se ha descubierto que a medida que ésta se
administraba era necesario aumentar las dosis ya que iba perdiendo
eficacia con el tiempo hasta incluso reaparecer los síntomas. Esta
situación llevó a tener que plantearse nuevas perspectivas en el
tratamiento a seguir
En los casos más leves de la enfermedad basta con unos sencillos
consejos, como evitar la privación de sueño, practicar ejercicio,
una dieta sana, evitar los factores desencadenantes y una serie de
medidas postulares junto con la aplicación de medidas de compresión.
Si esto no es suficiente para atajar las molestias se debe recurrir
al tratamiento farmacológico.
El impacto en la calidad de vida
El RLS es una de las causas más frecuentes de insomnio. El paciente
con dolor de leve a moderado suele dormir menos de cinco horas por
noche y el aquejado con dolor crónico descansa mucho menos que otros
enfermos con alteraciones en el sueño. Además, todos coinciden en
que la falta de sueño repercute en la capacidad de concentración
durante el día, sintiéndose depresivos y dando lugar a somnolencia
diurna y comprometiendo el rendimiento laboral.
Los especialistas siguen estudiando un posible componente genético
que sería el causante de transmitir esta enfermedad de padres a
hijos. Entre otras causas que pueden provocar como efectos
secundarios el RLS se encuentran la anemia, la insuficiencia renal,
la artritis reumatoide y ciertos fármacos como antidepresivos o
antihistamínicos sedantes. A su vez, la eficacia y tolerabilidad del
nuevo tratamiento sigue siendo investigado en programas clínicos con
más de 1.000 pacientes europeo
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