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TEMAS TABU ENTRE
MADRES E HIJAS
La ruptura que suele suceder tras
la pubertad no es inevitable. Es posible ser amigas y compañeras.
Hay, entre madres e hijas un momento
significativo que ejercerá desde un punto de vista psicológico una
gran influencia durante el resto de sus vidas. Es un momento que
hasta la fecha no había sido identificado. El fenómeno de la niña
que se vuelve irritable y se enfada constantemente con su madre
durante sus primeros años de la adolescencia, justo después de la
pubertad, es harto conocido. Pero, de dónde arranca esta rabia? Es,
simplemente, un producto de las hormonas o de los cambios que hace
que "las chicas quieran diferenciarse de la madre"? Esta opinión, la
llamada teoría de la separación, entiende que este distanciamiento
de la madre es positivo, porque la naturaleza "debe seguir su
curso". Pero quiere la naturaleza o la cultura que madre e hija
estén peleadas, sean rivales? Ese distanciamiento, según mi
análisis, empieza con tabús sexuales tempranos entre ellas.
Las madres saben mucho de sexualidad,
o eso les parece a sus hijas, pero normalmente no suelen compartir
mucha de esta información. A las pequeñas les parece que la
sexualidad es el privilegio y el secreto de mamá, algo sobre lo que
no habría que hacer muchas preguntas. Por ejemplo, prohibido
preguntarle qué siente sexualmente, o pedirle detalles acerca de sus
experiencias.
Una chica escribió cómo se sentía
fascinada por el cuerpo de su madre, siendo muy consciente de que
tocarlo o hacer cualquier pregunta directa sobre él traspasaría el
límite de lo correcto: "Recuerdo un día --yo tendría unos 9 años--
en que me quedé mirando el cuerpo de mamá. Vestía una blusa muy fina
y se le adivinaba perfectamente el perfil de sus senos tras su
sujetador de encaje blanco. Recuerdo cómo miraba yo aquel pecho
robusto, aquel torso (me quedaba a nivel de los ojos, yo aún no
había pegado el estirón), y pensaba en lo extraordinario, lo
magnífico que era... tan grande! No como el mío... Sí, yo tendría
unos 9 años. Me pregunto si en aquel momento pensé que no llegaría
nunca a ser tan sexy y fuerte como ella. Evidentemente, yo aún no
tenía pecho. Me consideraba siempre la delgaducha, la pequeña...
Puede ser que mi identidad cristalizara en aquel momento?"
LA MAYORIAde chicas saben que también
ellas son sexuales, que sus propios cuerpos tienen partes sexuales
con las que se sienten bien. Con todo, no pueden verlas
directamente. Podrían las chicas aprender más acerca de sus cuerpos
por medio de sus madres? (No estoy diciendo que una madre deba
revelar su cuerpo a su hija; estoy intentando mirar a lo que, de
hecho, está pasando, pero desde una nueva perspectiva). La mayoría
de madres esconden sus vidas, creando un clima que hace muy difícil
que sus hijas les puedan hacer preguntas del tipo de si se
masturban, con qué periodicidad hacen el amor, cómo llegan al
orgasmo, etcétera. A la mayoría de hijas se les da un libro y se les
dice: "Hazme las preguntas que quieras si hay algo que no
entiendes".
El hecho de que las madres les digan
"pregúntame lo que quieras" no implica la existencia de un auténtico
diálogo. La hija a menudo siente que su madre le podría dar
información y que, en cambio, no lo hace.
Una reacción concreta de una chica al
silencio de su madre fue negar las partes de su cuerpo que eran
femeninas: "Temía el momento en que mi madre descubriera que yo
tenía pechos. El desarrollo de mis caderas me ponía enferma. Decidí
hacer dieta para volver a mi auténtica forma, la forma de chico, en
definitiva, mi forma normal. En mi escuela de sólo chicas, tener
pechos grandes estaba mal visto, era de fresca; tenerlos pequeños
era mejor. Tener la regla más tarde también era mejor. Formábamos
parte del culto a la anorexia. Por nada del mundo quería acabar
pareciéndome a mi madre. Quería seguir siendo una cría por siempre
más y no convertirme en una de esas odiosas mujeres".
Por qué se andan las madres con
tantos remilgos con sus hijas? Por qué no puede una madre mostrarle
a su hija su vulva? Por qué debe permanecer escondida? Los chicos
ven el pene de sus padres, y eso les da un sentido de normalidad y
autoaceptación. Y por qué las chicas no? Qué habría de malo en ello?
Si las madres hacen ver a sus hijas
que no tienen vida sexual, éstas se preguntarán: es malo? Si no, por
qué tiene una madre que hacer ver que su sexualidad no existe?
Todo ello contribuye a un clima de
desconfianza y suspicacia, a tener una cierta cautela con una
persona que vive a tu lado pero a quien no conoces íntimamente,
cuando madres e hijas tienen el derecho a relacionarse como
perfectas y honestas amigas y compañeras. La ruptura que a veces
ocurre entre madres e hijas no es inevitable.
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