Ultimamente,
los “sacrificios” de las estrellas de Hollywood para modificar la
apriencia física de su cuerpo han sido objeto de titulares en la
prensa, desde los 10 kilos que subió Renée Zellweger para
protagonizar a la heroína de los tiempos modernos Bridget Jones
hasta la metamorfosis a la que se sometió Charlize Theron para su
rol de asesina en “Monster”.
Mientras las damas de Hollywood suben de peso, sus pares
masculinos vienen haciendo lo opuesto.
Para personificar a un hombre con una personalidad torturada, que
debe enfrentarse a sus propios demonios, en el film “The Machinist”,
el actor Christian Bale perdió unos 30 kilos, superando de esta
forma a Adrien Brody que para su papel de un sobreviviente del
Holocausto en “The Pianist”, para el que bajó 15 kilos.
Por su parte, Tom Hanks subió y bajó 25 kilos para interpretar a
un náufrago en la cinta “Cast Away”.
La imagen raquítica de Bale choca al punto de que los creadores
de la película la están utilizando como una herramienta
publicitaria.
En 1976, Robert De Niro perdió casi 20 kilos para interpretar a
Travis Bickle, en el film “Taxi Driver”, trabajo que le significó
una nominación al Oscar. Cuatro años más tarde subió
significativamente para encarnar a un boxeador en “Raging Bul”.
El sacrificio físico al que se sometió De Niro se convirtió en
sinónimo del compromiso que el artista asume cuando decide encarnar
a un personaje que así lo demanda. Además, este tipo de metamorfosis
probó ser también una fórmula para el éxito.
Brody fue premiado con un Oscar por “The Pianist”, mientras que
Theron fue galardonada con el máximo premio de la industria
cinematográfica estadounidense por su transformación en “Monster”.
Asimismo, la vocación artística de Hanks y Zellweger fue premiada
con una nominación al Oscar.
El público parece obsesionarse con el péndulo de las balanzas de
los artistas, sobre todo el de las actrices, que poco después de
terminar con sus proyectos lucen siluetas envidiables en las
portadas de las revistas y juran que regresaron a su antiguo peso
sin mayores dificultades.
Pero lo que parece fácil para las estrellas de Hollywood, que
tienen a su disposición un batallón de nutricionistas, cocineros y
entrenadores físicos, no es tan sencillo para el resto de las
personas.
“El cuerpo de los artistas es parte de su trabajo”, explicó al
diario “New York Times” Jean Petrucelli, especialista en
enfermedades relacionadas con el peso. “De alguna forma, ellos
pueden controlar ciertas partes de su cuerpo para adaptarse a un
personaje, el problema es cuando la audiencia piensa que debería ser
capaz de hacer lo mismo”, afirmó.
Las fluctuaciones dramáticas de peso pueden ocasionar serios
transtornos a la salud, en algunos casos de por vida.
En 1996, Matt Damon bajó 20 kilos para interpretar a un soldado
adicto a la heroína en el film “Courage under fire”. Su actuación le
significó el éxito con los críticos pero le causó serios problemas
de salud durante varios años.
Por su parte, Billy Bob Thornton sufre en la actualidad problemas
cardíacos debido al peso que perdió por las exigencias de su trabajo
durante los inicios de su carrera profesional como actor